La selección de Uruguay enfrentará el miércoles a la de Brasil en la primera de las semifinales de la Copa Confederaciones 2013 tras golear ayer por 8-0 a Tahití y terminar en la segunda posición del grupo B con seis puntos, por detrás de España, que logró los nueve en disputa.
Los uruguayos, a pesar de presentar en el campo un equipo integrado totalmente por suplentes, lograron una cómoda victoria ante los oceánicos, que se despidieron con un saldo de 24 goles en contra y solo uno a favor.

Este partido sirvió para que el delantero Luis Suárez, del Liverpool inglés, llegara a 35 tantos con la camiseta uruguaya, convirtiéndose en el máximo goleador celeste por encima de Diego Forlán.
El juvenil delantero Abel Hernández, de 22 años y jugador del Palermo italiano, aprovechó muy bien la oportunidad que le dio el entrenador Óscar Washington Tabárez y marcó cuatro de los goles para quedar en el segundo lugar entre los máximos anotadores del campeonato.
Un Brasil-Uruguay siempre rescata la sombra del “Maracanazo”, el episodio que más lágrimas ha provocado en la historia del fútbol, cuando en 1950 perdieron el Mundial al caer derrotados 1-2 contra los charrúas con goles de Schiaffino y Ghiggia. Es decir que este enfrentamiento tendrá sabor a revancha y estará cargado de un morbo que promete una apasionante batalla futbolística.
El entrenador uruguayo se decidió por una integración sin precedentes y un sistema con un único delantero que tampoco utilizó con anterioridad.
Pobló el centro del campo con tres centrocampistas de contención y dos creativos pero, paradójicamente fueron dos de los todo terrenos Walter Gargano y Pérez que tuvieron más claridad para las habilitaciones.
Gargano puso los pases para el tercero, cuarto y quinto gol y Pérez fue el autor del tercero.
Los cerebros uruguayos, Lodeiro y Ramírez, no lograron destacarse.
La selección de Tahití, animosa pero aficionada, intentó poblar su defensa y el centro del campo y por momentos pudo cortar los caminos hacia su área pero casi nunca pudo llegar hasta la portería uruguaya.
Por otra parte, España goleó a Nigeria (3-0) y accedió como primera de grupo a las semifinales, en las que de nuevo se cruzará con una Italia a la que tomó la medida en las últimas grandes citas.
La Roja lo logró tras rebajar su brillantez ante Nigeria, en un partido disputado a 30 grados centígrados que se decidió con un doblete de Jordi Alba y un gol de Fernando Torres. El conjunto español cerró la fase grupal con nota perfecta, con nueve puntos, 15 goles a favor y uno en contra.
España se enfrentará el jueves a Italia, segunda del grupo A, en el estadio Castelao, de Fortaleza.
Anécdota
Vicente del Bosque, seleccionador español, igualó ayer a seis entrenadores con más partidos dirigidos en la competición.
Fue el octavo encuentro que dirigió Del Bosque en la Copa Confederaciones, competición en la que en semifinales se convertirá en el seleccionador que más partidos tiene tras su segunda participación.
Fue la Confederaciones el primer torneo en el que Del Bosque dirigió a la selección española, en Sudáfrica 2009, tras retomar el testigo como seleccionador de Luis Aragonés. En aquella competición ganó los tres partidos de la primera fase, a Nueva Zelanda, Irak y Sudáfrica, y cayó en semifinales frente a Estados Unidos.
Hasta el momento el balance de Del Bosque es de siete victorias y una derrota, con 26 goles a favor y cinco en contra.
La media de goles a favor de la Roja por partido es de 3.2. Tan solo se quedó sin marcar en aquella fatídica tarde en el Free State Stadium de Bloemfontein, cuando Estados Unidos dio la sorpresa y venció por 2-0. En ocho partidos en la Confederaciones, la selección española ha dejado su portería a cero en cinco. Encaja 0.5 goles por encuentro.
Tras el encuentro ante Nigeria, Del Bosque alcanza ocho partidos en la Confederaciones e iguala a seis seleccionadores que han alcanzado este número de partidos. Bruce Arena lo hizo con Estados Unidos, Manuel Lapuente con México, Roger Lemerre con Francia, Carlos Alberto Parreira con Brasil, Fran Farina con Australia, el checo Milan Mácala lo consiguió dirigiendo a Emiratos Árabes y el brasileño Zico como seleccionador de Japón.
Brasil, el anfitrión de la competición, es el vigente campeón de la justa, que realizó su última edición en Sudáfrica (2009).