¿Habrá relación entre vate (poeta), Vaticano y vaticinio? Si consideramos a las palabras como una familia, estos términos serían primos. Vate es sinónimo de poeta, y lo recalca nuestro Gil Colunje (1831-1899), cuando en su conocido poema “28 de Noviembre” (aquí el nombre del mes sí se escribe con mayúscula porque no es fecha, sino conmemoración) compara sus dones con los atribuidos al poeta: “Yo no tengo del vate afortunado/ni el estro, ni la voz, ni la armonía,/ para cantar tus glorias, ¡Patria mía!/ y tu nombre y tus héroes bendecir.”
Además, la palabra alude a un sentido más primitivo: “vates” era el nombre dado en latín al poeta y también al adivino. Hasta la fecha, el DRAE recoge iguales significados para “vate”. En los orígenes de la poesía, que son los mismos del hombre como tal, se atribuía un sentido místico a la labor de uno y de otro. En efecto, no es raro que el escritor-poeta, por su sentido innato de la observación, se anticipe en sus libros a hechos que luego resultan toda una sorpresa para el ciudadano común. La literatura nos da muchos ejemplos.
Vaticano, por su parte, era el nombre de una colina en Roma, que no formaba parte de las otras siete, mucho más famosas (Aventino, Caelio, Capitolio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal), pero que se levantaba cerca. Según la historia, allí los etruscos alguna vez tuvieron un oráculo al que consultaban sobre las cosechas. Los romanos llamaban a tal tipo de predicciones “vaticinium” y, cosas de la lengua, dada siempre a las mudanzas, esto los llevó a bautizar el lugar como “Vaticanus”.
Todo esto sucedió hace mucho tiempo, siglos, pero el afán del hombre por conocer el futuro se ha mantenido vivo a lo largo de la historia, consultando cuanta cosa pueda uno imaginarse, desde bichos hasta objetos inanimados. Un ejemplo reciente es el caso del “pulpo Paul”, y la notoriedad que adquirió en el contexto de la recién finalizada Copa Mundial del Fútbol, por sus “vaticinios”.
En eventos así, donde hay mucho en juego, es común que alguien quiera anticipar los resultados. Por curiosidad, conservé algunos recortes alusivos a tales predicciones, para compararlos luego, con la comodidad que da el saber los resultados. Por ejemplo, mucho antes de iniciarse el Mundial, ya se exponían vaticinios, como los que aparecen en http://spanish.people.com.cn (página adscrita al Diario del Pueblo, de China). Aquí, el 25 de noviembre de 2009 se consignaba que “el seleccionador de Brasil, Carlos Verri "Dunga", afirmó el día 24 que España e Inglaterra son dos fuertes candidatos a conquistar el Mundial”. Luego, cuando comenzaba el torneo, el 11 de junio, aparecía en www.universointernet.com (sitio argentino) una lista de los preferidos para llevarse la Copa: España, Brasil, Argentina, Inglaterra y Holanda, en ese orden.
En www.futboldesegunda.com (blog sobre la segunda división española de este deporte), también el 11 de junio, presagiaban que España, Brasil e Inglaterra eran los grandes candidatos para triunfar en Sudáfrica. Por su parte, la agencia EFE, en nota que reprodujo El Panamá América el 10 de junio, decía que “la Copa de Sudáfrica 2010 se disputa desde hace tiempo en las calles de Panamá, con la selección de Brasil como favorita de los aficionados”.
Con sus fallos y sus aciertos, los vaticinios permanecerán. Ahora bien, no creo que yo vaya a preguntarle a un pulpo; en cambio, seguiré consultando las páginas de los libros, custodias de palabras pasadas y presentes, pero también bosquejos del futuro cuando las leemos bien.
Te auguro un feliz domingo.
Que la palabra te acompañe.