El primera base venezolano Andrés "El Gato" Galarraga, que ganó el premio ESPY, como el "Atleta Regreso del Año" en Estados Unidos, volvió al éxito tras superar el cáncer linfático que le afectó en 1999, antes de iniciarse la pretemporada de las grandes ligas del año pasado.
Galarraga, de 39 años, venció en la votación al pelotero dominicano Moisés Alou, a la nadadora Dara Torres y al baloncestista Sean Elliot, gracias a su espectacular regreso con los Bravos de Atlanta en el 2000, donde conectó 28 vuelacercas con 100 carreras remolcadas y un promedio de 302 puntos, después que muchos pensaran que la carrera del "gato" venezolano había terminado.
El beisbolista venezolano, ídolo en su país por muchos años de los Leones del Caracas, novena que disfrutó dos títulos locales gracias a su bate, comenzó su carrera en el béisbol estadounidense con los Expos de Montreal, en 1985, donde tuvo destacada actuación tres años después al conectar 29 jonrones.
En 1992, "El Gato" firmó con su nueva divisa, los Cardenales de San Luis, con el que tuvo una irregular actuación pero un año más tarde, el "manager" Don Baylor se lo llevó a los Rockies de Colorado, para "resucitar" tanto con su bateo como en su defensiva.
Su primer gran éxito llegó en 1993, cuando fue el campeón bate de la Liga Nacional con 370 puntos, dejando a un lado a sus detractores que pensaban que su carrera había finalizado.
No fue así, y pasaron sólo tres años, en 1996, para convertirse, en aquella temporada, en el latinoamericano con más cuadrangulares en una temporada, con 47 y con 150 carreras empujadas, récord superado en 1999 por el dominicano Sammy Sosa con 66 vuelacercas, año de la gran confrontación con Mark McGuire, que llegó a 70.
En 1998, los Bravos de Atlanta firmaron al pelotero venezolano para reforzar a un conjunto que luchaba por llegar a la Serie Mundial, y en su primer año, despachó 44 cuadrangulares y remolcó 121 carreras para dejar su promedio en 305 puntos.
Cuando comenzaba a prepararse para la temporada de 1999, los médicos que le atendían detectaron el cáncer linfático a tiempo, lo que cercenaba sus posibilidades de jugar con la novena de Atlanta ese año, para tratar de recuperarse de la grave enfermedad.
Galarraga soportó con muchas ganas a la fuerte quimioterapia y con las ansias de vivir, sorprendió al mundo en pocos meses de su total recuperación y que las posibilidades de volver a jugar al béisbol eran reales.
Al comienzo de la temporada del 2000, Andrés Galarraga vio hecho realidad su sueño de seguir con una vida normal que, prontamente le hizo volver a la primera base de Atlanta en una serie amistosa en Caracas ante las Matarrayas de Tampa Bay, donde dejó constancia que su fuerza jonronera seguía intacta.
Además de este premio ESPY, el venezolano ha ganado en su carrera dos guantes de oro como el mejor primera bae de la Liga Nacional a finales de los ochenta y el "retorno del año" en 1993.
A sus 39 años, "El Gato" Galarraga seguirá este año dando que hacer a los lanzadores en los Estados Unidos, ahora con su nueva divisa, los Rancheros de Texas, su primera en la Liga Americana, después de quince años con los equipos de la Liga Nacional.
Muchos aseguran, que uno de los mejores peloteros venezolanos en toda la historia será, en poco tiempo, un real aspirante al Salón de la Fama del béisbol estadounidense, donde hasta ahora el ex campocorto Luis Aparicio, es el único representante de Venezuela en Cooperstown.