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Venezolanos adormilados en el despertar constituyente


Quizás las masas a las que convocó el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para la elección de una poderosa Asamblea Constituyente, se quedaron dormidas ayer domingo, soñando con la gestación de un nuevo país.
La afluencia de gentes a las urnas fue casi tan gris como el cielo que cubría a la capital de Venezuela, a pesar de que según Chávez los constituyentes tendrán la tarea de refundar la República como puerta de entrada a "una revolución pacífica y democrática".
Con cierto tono hollywoodense, la jornada electoral comenzó al alba en medio de decenas de cámaras, grúas de filmación, reflectores y periodistas, que aguardaban la llegada de Chávez al poblado de Baruta, en las afueras de Caracas, apenas iniciado el proceso a las 6.00 local.
Chávez encontró en su centro de votación una marea de grabadoras, cámaras y micrófonos en lugar del caudal de patriotas deseosos de votar en masa contra lo que él llama "cuarenta años de corrupción".
En todos sus discursos el militar retirado hizo vehementes llamados a votar, asegurando que el pueblo protagonizará la última revolución del siglo XX.
Encumbrado desde lo que llamó el "Balcón del Pueblo", en el palacio de gobierno de Miraflores la semana pasada, Chávez no sólo ofreció su vida por este proceso, sino también propuso cambiar el nombre del país por el de República Bolivariana de Venezuela, en un emotivo tributo a su figura inspiradora, Simón Bolívar, el libertador de cinco Repúblicas americanas.
En Baruta, donde votó Chávez, apenas unas 50 personas, casi todas mayores de 30 años, se congregaron en la madrugada para recibirle con vivas y aplausos.
Un hombre pugnaba por hacerle llegar un collar de flores naturales que convertiría a este ex comandante de un cuerpo de paracaidistas en un instrumento de Dios.
"Es importante que lo reciba, son bendiciones importantes", explicó "Angel, el mensajero de Dios", de unos 60 años, quien exhibía un halo místico envuelto e su bata blanca.
"Dios necesita a Chávez, él le manda el collar", agregó mientras trepaba a un vehículo militar tratando de alcanzar al presidente.
Sin embargo, el ambiente electoral que se vivió allí con Chávez no contagió al resto de Caracas. Apenas uno que otro elector se acercaba a las mesas de votación con la lista de los números que identificaban a sus candidatos.
"En el proceso anterior a estas alturas había más gente participando... hay más gente mayor que jóvenes", explicó Gonzalo Valerio, jefe de una mesa de votación.
Según los analistas, los candidatos de Chávez son amplios favoritos, pero algunos escaños quedarán en manos de una dispersa oposición. "Chávez no me gusta, parece un loco... yo vine porque tengo la esperanza de que no gane su partido, que la gente recapacite", dijo Valentín Romero, un estudiante de 21 años, para quien el presidente se trae entre manos una dictadura.
Las calles de Caracas lucían desiertas y el proceso se celebraba en calma en todo el país, bajo la mirada vigilante de 70.000 soldados encargados de la seguridad.
Entre los que iban a votar, muchos ya traían escrito en sus manos o en diminutos papeles el instrumento con el que esperaban construir el cambio: las famosas "Llaves de Chávez", una combinación con los números de los candidatos del Movimiento V República, el partido fundado por Chávez para disputar la silla presidencial con las armas del voto.
En un país apasionado por las carreras de caballos y los juegos de azar, las llaves de Chávez fueron promocionadas en forma de billetes de lotería, pero para algunos electores no chavistas consultados a la salida de los centros de votación fue difícil escoger sus candidatos.
En total se postularon casi 1.200 personas, presentados en una laberíntica "gaceta electoral", con un minicurrículum de candidatos con ocupaciones que iban desde abogados hasta un pastor de la palabra de Dios, un políglota y decenas de ex funcionarios.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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