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Venezuela paralizada por huelga general


Las calles de la capital venezolana amanecieron casi desoladas bajo el resguardo de miembros de los cuerpos de seguridad y la Guardia Nacional. Un grupo de simpatizantes del presidente Hugo Chávez realizó una concentración en las cercanías de la mayor organización empresarial del país que culminó en una refriega con la policía.
El comandante de la policía metropolitana, Henry Vivas, declaró que los cuerpos de seguridad debieron utilizar bombas lacrimógenas y camiones lanzaagua para dispersar la protesta.
Vivas precisó que dos agentes de policía sufrieron quemaduras leves en el cuerpo como consecuencia de unos cohetes que les lanzaron los manifestantes.
ABRUMADOR EXITO
El presidente de la Federación de Cámaras de Venezuela (Fedecámaras), Pedro Carmona, expresó que el paro cívico ha tenido "un abrumador éxito" debido a que ha sido respaldado por la gran mayoría de la población. Carmona señaló, en una rueda de prensa, que el llamado a huelga general había sido acatado en 90% en todo el país.
El dirigente empresarial descartó que la acción de protesta pretenda desestabilizar al gobierno como han denunciado algunos voceros oficiales y sostuvo que el paro cívico sólo representa "un medio" para pedir al presidente Hugo Chávez que rectifique sus políticas.
Convencido de que su proceso revolucionario no tiene marcha atrás, Chávez enfrentó ayer la mayor crisis de sus casi tres años de gobierno, desatada por la huelga general.
Chávez, un teniente coronel retirado que lideró una fallida revuelta militar hace nueve años, retomó su encendido verbo al calificar de "inmorales" a los líderes empresariales.
Durante un acto conmemorativo de los 81 años de la Fuerza Aérea Venezolana, el gobernante advirtió que estaba dispuesto a tomar medidas más enérgicas contra los grupos opositores que pretendan poner en riesgo el régimen democrático.
ENTRE PIROTECNIA Y CACEROLAS
La bulliciosa Caracas vivió una tranquila jornada de paro cívico y se convirtió por un día en una ciudad plácida para viandantes y conductores, sólo alterada por la pirotecnia de los "chavistas" y los "cacerolazos" de los seguidores de la huelga.
La ciudad, de cinco millones de habitantes, ofreció ayer su cara más amable, que los más viejos del lugar casi habían olvidado, con un tráfico automovilístico escaso y fluido y unas calles que invitaban a pasear, ante la ausencia de gentío y la discreta vigilancia de la Guardia Nacional.
ESPERAN CESE LA AGRESIVIDAD
La central patronal convocante del paro de 12 horas en Venezuela anunció que espera que tras esta huelga el gobierno de Chávez "desmonte la agresividad" y "reflexione" en busca del diálogo.
"Hay que construir una agenda de la rectificación, aquí no queremos chantajear al pueblo, lo que queremos es ratificar que el país nos pertenece a todos y no a un sector que no gobierna con legitimidad", dijo Pedro Carmona, presidente de Fedecámaras, organizadora de la protesta.
"Hay que revisar con mucho cuidado la constitución y apretar tuercas para que lo sepan todos aquellos que han estado confundiendo la democracia con el libertinaje. Les advierto que después de hoy me declaro en campaña para llevar a la ley a los que se están poniendo fuera de la ley", dijo.
Mientras los aviones surcaban los cielos, en varias zonas de la capital la población golpeó cacerolas e hizo sonar cornetas en protesta contra Chávez mientras gritaban "fuera Chávez". Sus partidarios respondieron lanzando aisladamente fuegos artificiales.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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