El tenista español Fernando Verdasco dejó ayer la raqueta y se convirtió por unos momentos en boxeador tailandés, luciendo abdominales y arrancando los aplausos y gritos de sus aficionadas en Bangkok.
Tras quitarse la camiseta y ataviado con el calzón típico del arte marcial, Verdasco intercambió golpes con el púgil Somjit Jongjorhor, medalla de oro del peso mosca en los Juegos Olímpicos de Pekín.