Washington.- Ni bien quedó establecida la victoria de Vicente Fox en las elecciones mexicanas, cuando el presidente Bill Clinton se volcó en elogios a la gesta pacífica y democrática del país vecino. No pasaron cinco días que los elogios se convirtieron en un proyecto de encuentro que se realizará en Washington en la segunda mitad de agosto.
Desde el 2 de julio no pasó un día sin que algún vocero de la Casa Blanca o Clinton mismo destacaran la importancia de las relaciones con el país vecino.
En una rueda de prensa en la que Clinton anunció la crítica reunión esta semana entre los líderes israelíes y palestinos en Camp David, el presidente hizo algo insólito: se regresó a contestar una pregunta sobre las ideas de Fox para convertir al NAFTA en un verdadero mercado común entre Estados Unidos, México y Canadá.
"La relación que tenemos con México tiene que ir más allá de los individuos", recalcó Clinton, "pues ambos países tienen mucho en común y mucho por construir en el futuro".
Por cierto, para Fox esa área "en común" podría traducirse justamente en un mercado común con un libre flujo de bienes y de trabajadores, lo que solucionaría el espinoso problema de los inmigrantes indocumentados y de la violencia que de tanto en tanto se produce en las fronteras con Arizona, California y Texas.
Tan crítica es la relación bilateral con México que Clinton se apresuró a invitar a Fox para que visitara la Casa Blanca a mediados de agosto, tres meses antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos que decidirán si el mandatario mexicano tendrá que convivir con el vicepresidente Albert Gore, en caso de que ganen los Demócratas, o con el gobernador de Texas, George W. Bush, quien será postulado por los Republicanos. Fox tomará posesión el 1 de diciembre y el sucesor de Clinton lo hará el 20 de enero.
Todos dentro y fuera del gobierno de Clinton están seguros que Fox será un fiable aliado de Estados Unidos, pero cuando intima algunas ideas concretas como el mercado común y la necesidad de mayor reciprocidad en la lucha antidrogas, los funcionarios aquí reaccionan con mayor cautela.
Así el doctor Arturo Valenzuela, hace sólo unos días habló con este corresponsal expresándose con euforia sobre cómo Fox logró "un hecho de mayor importancia histórica al encabezar la primera transferencia pacífica de un partido a otro en México". Pero cuando el director del departamento latinoamericano del Consejo Nacional de Seguridad fue preguntado sobre las ideas de Fox con respecto a un mercado común, sus palabras fueron más medidas.
"Sería imposible prever una integración de mercados laborales, dadas las asimetrías que existen entre los dos países en este momento," explicó el funcionario en una entrevista con la BBC de Londres.
El alto funcionario, que es un ex decano del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, subrayó que "a la larga se requiere un proceso de equiparación de los niveles de vida de ambos países."
La vertiginosa aceptación de Fox a la reunión con Clinton por encima de las otras invitaciones que le llovieron de Brasil, España, Canadá, Italia y Francia, fue considerado también un triunfo del embajador de Estados Unidos en México, Jeffrey Davidow.
Davidow, un hombre macizo de más de dos metros de altura, es uno de los pocos hombres en México, y ciertamente el único diplomático que empata a Fox con su elongado torso y botas de vaquero.
El veterano diplomático, que ocupó el crítico cargo de secretario adjunto de Estado para asuntos Hemisféricos, hizo un esfuerzo sobrehumano para no permitir que la tirantez que se estaba generando a causa de los grupos de civiles en Arizona que iban a la "caza" de inmigrantes ilegales o la indignación causada cuando varios inmigrantes perecieron ahogados en las aguas del río Bravo, explotaran en medio de la campaña electoral, revelaron fuentes oficiales.
"Fue un constante bombardeo de mensajes desde la embajada de México insistiendo que el gobierno tome medidas para impedir que los rancheros de este lado de la frontera tomasen la ley en sus manos", confió un funcionario que pidió que su nombre permaneciera en reserva.