El alemán Sebastian Vettel (Red Bull), que luchará este año por ganar su tercer mundial de Fórmula Uno, certamen que arranca este fin de semana en Melbourne, sede del Gran Premio de Australia, manifestó ayer que sigue “hambriento" después de su segundo título.
"No cambia nada, no hay una sensación nueva. Para mí, ganar mi primer título mundial supuso un alivio. Supuso saber en ese momento que fuiste capaz de ganarlo y que ya nadie te podía quitar ese título", explicó Vettel.
"Ganar el primero no quita que puedas y quieras ir por más. En ese sentido, nada cambia tampoco tras haber ganado el segundo. Sigo hambriento y me sigo enfadando cuando alguien me gana", explicó.
"Y creo que eso es buena señal. Aunque sé que llegará el momento en que haya que perder. Y tampoco pasará nada por perder, cuando ese momento llegue. El más consistente será el mejor", comentó
El alemán, que anunció que bautizó su nuevo RB08 con el sobrenombre de "Abbey" ("Abadía", en inglés) -mucho más suave que los anteriores, con nombres de mujer, casi siempre unidos a adjetivos "picantes"- además no descartó a Alonso en la lucha por el título porque "sería estúpido", y reconoció que la "pasada temporada fue sensacional".