La clavadista australiana Maddison Keeney, jamás olvidará su participación en el Mundial de Natación de la FINA, en Kazan, debido al error que cometió al realizar su último salto.
La sirena prácticamente tenia asegurado uno de los podios, ya que se encontraba 2.25 puntos del tercer puesto, pero al final obtuvo un cero.
Keeney para sorprender al jurado y a los espectadores de la prueba debía conseguir un 5152B (dos mortales y medio con un tirabuzón y 3.2 de dificultad), pero no midió la altura, se puso nerviosa y saltó adelante como lo hace una persona al entrar a la piscina.
Esto le trajo como consecuencia que los jueces le dieran un cero, por lo que terminó en último lugar de la clasificación.