He decidido que lo que suele denominarse el resto de mis días empieza hoy. Cuando se ha pasado la edad media, la edad heroica, en teoría, es prueba superada. Pero y si se invierte el valor y en lugar de agazaparse para que los años pasen, de manera ociosa y poco constructiva, sobre tu cabeza decidieras como el cuento de Caperucita ver, no mejor, sino más; no disfrutar las esencias, las especias sino respirar más, otros aires; alejarte de los ruidos y procurar los propios… En fin poner los sentidos a disposición de tu vida y del amor. Vaya, no te rindas.
Dicen que a ciertas edades uno tiene más pasado que futuro. Vuelve a invertir el valor y deja reverberar todo lo que tienes de futuro multiplica, suma, deja huella. No que te vas a dar la gran vida. Bueno va incluida en el equipaje, pero la vida que te toca es para darle vida a otras vidas. La Parca no ha dejado de ser eficiente y alguna gente no muy santa le esculca la santidad al resto de humanos distraídos que de pronto son la mala noticia del día.
No te dejes vencer. La crónica roja, paradoja, debe ser una provocación para querer ser mejor. Duele, enfada, molesta como esos vidrios pequeñitos que alguna vez se te metió en un pie, que una minoría nos tenga encerrados, encarcelados, en la casa y con miedos si vamos por la calle. No entregues tu esperanza ni tu luz ni tu fe tan fácilmente.
Te gusta comer, come mejor; te gusta caminar, pasea más; te gusta la música, baila, canta más; quieres a la que quieres, quiérela más; te gusta recordar a los que no están, hazle un homenaje; te gusta la lluvia, mójate…
Invertir el valor, insisto. Si fuiste engendrado por un estampido de placer que dura un segundo y naces del dolor de tu madre; de su inmediato regocijo, y ni siquiera lo puedes recordar, como puedes pasarte la vida de derrotado. Placer, dolor, amor, ternura, cariño, afecto, pasión son gajos de esa fruta que es la vida. Cómela, vívela, compártela.
Deja de quejarte Segismundo: ¡Ay mísero de mi, y ay infelice! Claro que los sueños, sueños son. Ese es su trabajo. Este año nuevo es tuyo toma lo mejor de ti y entrégalo.
La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida (Martí).