Viena dejó de ser una ciudad austríaca para convertirse por unas horas en una "colonia" ocupada por aficionados turcos y croatas, antes del encuentro de cuartos de final que enfrenta ayer a las dos selecciones.
Entre 40.000 y 50.000 aficionados turcos, muchos llegados desde Alemania, apoyaron al capitán turco Nihat Kahveci y a sus compañeros, mientras el rival, que perdió, tuvo el apoyo de decenas de miles de compatriotas.
Pocas horas antes del comienzo del partido, unos 10.000 aficionados croatas, según fuentes policiales, se concentraban ya en la céntrica plaza de San Esteban. El partido fue altamente de infarto.