Chile se preparó ayer para recibir el fallo de la justicia británica sobre el arresto del ex gobernante militar Augusto Pinochet, entre especulaciones sobre el resultado y manifestaciones en pro y contra del ex dictador.
Las autoridades chilenas evaluaron los eventuales escenarios del fallo de la Cámara de los Lores británicos, que será anunciado hoy, conformaron una comisión encabezada por el subsecretario de Relaciones Exteriores, Mariano Fernández, para analizar la resolución y preparar la reacción del gobierno.
"No tenemos ningún motivo para pensar un fallo negativo", declaró el ministro de Relaciones Exteriores, José Miguel Insulza, ante insistentes consultas sobre la posibilidad de un fallo negativo en la justicia.
De hecho, un avión de la fuerza aârea chilena llegó ayer martes a una base británica con el objetivo de trasladar de regreso a su país al ex dictador Augusto Pinochet, si el máximo tribunal de Gran Bretaña falla a su favor.
La espera en Chile se vio marcada por un brote de tensión entre el gobierno y las fuerzas armadas, luego de que el jefe de la fuerza aérea, Fernando Rojas, dijo el martes que el arresto de Pinochet generó divisiones similares a las registradas durante el râgimen del presidente socialista Salvador Allende.
Ante ello, el ministro de defensa, José Florencio Guzmán, llamó al orden a los comandantes jefes de las fuerzas armadas, con la advertencia de que resulta inconveniente "efectuar intervenciones o declaraciones inapropiadas que no ayudan a la tranquilidad nacional".
Dijo además que "las opiniones públicas de los comandantes jefes deben circunscribirse a las materias propias de sus cargos".
Por su parte, simpatizantes y detractores del general programaron encuentros para esperar el fallo de los lores, que determinará si Pinochet puede regresar a Chile o si enfrentará un largo proceso de extradición a España.
Igualmente, los canales de televisión anunciaron una programación especial con despachos en vivo desde Londres durante la mañana de hoy en espera de la decisión de los lores.
La expectativa en torno a la suerte de Pinochet refleja las pasiones políticas desatadas en torno al militar en retiro que gobernó a Chile con puño de hierro entre 1973 y 1990, tras derrocar a Allende.
Pinochet interpuso ante los lores un recurso de amparo para impugnar el arresto del que fue objeto el 16 de octubre, cuando se recuperaba de una operación lumbar en una clínica londinense, por un requerimiento de la justicia española.
El juez español Baltasar Garzón sustancia un proceso en contra del octogenario ex dictador por crímenes contra la humanidad cometidos durante el régimen que encabezó entre 1973 y 1990.
Las autoridades han formulado reiterados llamados a la calma, y la policía adelantó que aplicará un plan de vigilancia extraordinaria para la ocasión.
"Hay toda una planificación para conservar el orden público, pero esa planificación resultará estéril sin la colaboración de la ciudadanía", dijo el general Manuel Ugarte, jefe de la policía.
Simpatizantes del detenido general de 83 años se congregaron la noche del lunes y programaron un encuentro similar el martes como vigilias previas al fallo, que recibir n en la sede de la Fundación Presidente Augusto Pinochet.
Igualmente, activistas de derechos humanos se congregaron ayer en la sede de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos para una vigilia que se extendería hasta que se conozca el fallo.
Pero la suerte de Pinochet despertó interés más allá de Chile por el precedente que sentar en la defensa internacional de los derechos humanos.
"Este es un caso que no tiene precedentes, en que se han tomado muchas cosas en consideración. Se ha llevado el proceso en forma muy seria, muy cautelosa, y por lo tanto va a ser escuchado no sólo en Santiago, sino que alrededor del mundo", declaró el embajador de Estados Unidos en Chile, John O"Leary.
Precisó que el interés en el caso llevó a Washington a desclasificar documentos relativos al régimen militar y adelantó que en los próximos meses darían a conocer otros.