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Vilas y su ‘Panamá City’

De hecho, las siglas internacionales en aviación son PTY de “Panamá City”. Podrían ser “CPA” por “Ciudad de Panamá” pero no somos nosotros los que tomamos esas decisiones.


Llevo años leyendo por aquí y por allá a Manuel Vilas. Me tocó entrevistarle cuando publicó ese libro-aparato que se llama “Aire nuestro”. Grabé aquella conversación que sé que fue interesante y luego, con estas manos torpes que he ido criando, la borré sin poder reproducir nada de su contenido. Me aventuré a redactar algo de aquella conversación pero no me satisfizo el resultado. Cuando se lo conté a Vilas (nos volvió a presentar mi amigo Doménico Chiappe en un Festival Eñe en Madrid) me contestó “¡qué putada!”. Y sí que lo fue.

Al verle desembarcar en la nómina de escritores españoles que nos acompañarían en el Festival Eñe en Panamá del pasado 2014, me alegró que ese reencuentro se diera. Le llevo leyendo tiempo y su poesía, que descubrí con divertida alegría (porque hay alegrías tristes), es de una eficiencia vital muy recomendable.

Ya cuando me dijeron que compartiríamos cartel como buenos toreros, me alegré mucho. Teníamos que hablar de “Periodismo y literatura” y compartimos, junto a Iván Thays y Egbert Lewis nuestra experiencia en los medios de allá y acá (cada uno que se sitúe donde corresponda o donde quiera). La cosa fue bastante bien y el respetable, (soberano siempre y caprichoso) aplaudió nuestras intervenciones.

Manuel Vilas publicó en el diario español ABC un artículo que tituló “Panamá City” en el que habla de su paso por mi tierra. Cuando lo leí en Facebook comenté “lástima, de crónica, lástima”. Y es que me hubiera gustado que Manuel Vilas hubiera dicho algo más cercano y menos irónico sobre Panamá pero, siguiendo con el tono de muchos de sus artículos (hay unos cuantos dedicados a Estados Unidos donde por ahora reside), su personaje, que comenta y escribe lo que el verdadero Vilas observa, ha generado sensaciones encontradas. El humor de un escritor que dialoga con Dios (en su muro están eses inteligentes e irónicas conversaciones) y escribe un poema dedicado a su viejo coche, tiene que reconocerse en su visión de Panamá, del que pudo ver. En resumen y como sucede en muchas ocasiones, no le cayó bien a mucha gente. En fin, gajes del oficio.

De hecho, las siglas internacionales en aviación son PTY de “Panamá City”. Podrían ser “CPA” por “Ciudad de Panamá” pero no somos nosotros los que tomamos esas decisiones.

Me consta que a Manuel Vilas le gustó Panamá y que se encontró muy a gusto entre mi gente. Pero, a la hora de tratar los temas, lugares, ciudades, personas, idiosincrasias y todo eso que llamamos “realidad” y Nabokov entrecomillaba, cada autor usa el tono y la distancia que creen oportuno. El artículo en cuestión tiene el tono “Vilas”, marca de la casa, de muchos de los suyos. No creo que haga falta llevar esto al terreno, un poco cansino y manido, de la falta al honor patrio o al desconocimiento de parte del que escribe.

Más humor, más risas a costa de uno mismo, más elegancia a la hora de señalar y corregir a los que nos observan y tener siempre presente que la reciprocidad, en todas las materias, hasta en la crítica mordaz e irónica o directa y sin paliativos, es muy recomendable: tú dices, yo digo, tu afirmas, yo afirmo. Al final, lo que debe quedar siempre expedito es un canal de diálogo que no se debe dinamitar nunca. Y además mucho, mucho “Nicasín 500 mg.”, se recomienda a la hora de entrar a defender honores patrios que no corren peligro desde hace mucho tiempo. 


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970095
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América