Ya estábamos a miércoles y eran tantas las bodegas, tan largas las distancias y tan corto el tiempo disponible, que fuimos repartidos de forma salomónica, en tres grupos para poder cubrir cada día entre todos, un promedio de doce bodegas. A mi grupo le correspondió en suerte visitar las bodegas Altavista, Vistalba, Santa Ana y Familia Zuccardi. Los otros dos grupos visitarían, uno, las bodegas Melipan, Ruca Malén, Terrazas y Doña Paula; y el otro, las bodegas Pascual Toso, Finca Flichman, Reyter y Tittarelli.
Salimos temprano en la mañana para poder cubrir distancias y cumplir con la agenda. Las cuatro fincas estaban localizadas relativamente cerca de Mendoza. En la Región Centro 1 al sur de Mendoza y en dirección a Luján de Cuyo, se encuentran Alta Vista y Vistalba; y en la Región Centro 2 en dirección al este, hacia Buenos Aires, las bodegas Santa Ana y Familia Zuccardi.
Altavista es una bodega que forma parte del Grupo Edonia, empresa francesa dedicada a producir vinos en Francia, Hungría y desde 1997, en Argentina, donde de Patrick d’Aulan, su presidente, remodeló una antigua bodega de 1890, para convertirla en una moderna instalación respetando lo existente pero agregando nueva tecnología traída de Francia, con lo que han logrado una gama de productos de gran calidad. Produce vinos de alta expresión como los Altavista Alto, Single Vineyard y Terroir Selection. Los espumosos Atemporal con Chardonnay y Pinot Noir en sus variantes blanco y rosado, y la línea Premium de monovarietales. Sólo me resta agradecer las atenciones de Pablo Goldemberg, Gerente de Exportación y de Matthieu Grasson, Gerente de Producción quienes sacrificaron su tiempo por atendernos.
Adelantada la mañana, llegamos a Vistalba, bodega de Carlos Pulenta donde nos esperaba Irene Ouet, quien nos hizo los honores durante la visita a la bodega a la que llegamos en plena actividad vinícola y pudimos apreciar la primera parte del proceso, desde la recepción selección, despalillado, estrujados, hasta el depósito en los tanques de fermentación. Luego visitamos la posada y el restaurante La Bougorgne, que pertenece a la cadena fundada por el Chef Jean Paul Bondoux, y donde almorzamos, los deliciosos y delicados platos elaborados por el Chef Federico Ziegler. Elabora sus vinos con las variedades Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec y Bonarda, Sauvignon Blanc, Semillón y Chardonnay y que embotella bajo las líneas Tomero y Vistalba.
Nos despedimos y proseguimos nuestro viaje ahora hacia la región Centro Este y aprovechamos el trayecto para la necesaria siesta posprandial. En esta sesión vespertina, la primera bodega que visitamos fur Santa Ana, bodega fundada en 1891 por Luis Tirasso, inmigrante italiano que supo transmitir su amor a la viña a tierras americanas. Nos atendió María Virginia Zarategui, quien nos enseño los antiguos tanques de madera que todavía son utilizados y donde se elaboran sus vinos. En la sala de cata nos esperaba Rodolfo Sadler, maestro enólogo de la empresa, quien nos presentó los Santa Ana varietales y los más complejos Santa Ana Reserve, terminando por los Santa Ana Finca La Mascota. Ya estaba el sol en poniente cuando llegamos a Familia Zuccardi. Sobre esta bodega he escrito varias reseñas. Nos esperaba Mauricio Lima Gerente Regional de exportación quién comenzó la explicación de las diferentes secciones que conforman el complejo vitivinícola. Estando en ello, fue grato volver a saludar al dilecto amigo José Alberto Zuccardi a quien había tenido el placer de conocer en mi anterior viaje a Mendoza. Con ese entusiasmo y sencillez que lo caracteriza, nos mantuvo atentos a sus explicaciones y alabanzas a la vitivinicultura. Además de las líneas Sant Julia, Zuccardi Q y Zuccardi Zeta, ahora incursiona en vinos a la manera de oporto (Malamado), vinos espumosos y lo novedoso, sus perfumes con aroma de Malbec para caballero y de Torrontés para damas, y sus aceites de oliva con las variedades Frantoio, Manzanilla y Arauco.
Como era hora de cenar, José Alberto nos obsequió con un típico asado argentino. Comenzamos con las clásicas empanadas para seguir con los embutidos asados, cortes de carnes hasta la saciedad y cuando quisimos darnos cuenta era media noche. Con gran pesar nos despedimos porque al día siguiente seguía la aventura por tierras cuyanas.