Mientras termino este documento escucho con simpatía sobre el reciente triunfo de Michelle Bachelet en Chile y pienso en los muchos logros de las mujeres, por la acción de las mujeres, y sin embargo.. aun queda un gran territorio de opresión, pobreza, desigualdad y la violencia fundada en el género.
Cómo es que mientras logramos abrir espacios y democratizar nuestras sociedades, crece ésta forma de violencia? Y porqué muchos "asuntos" de la cotidianeidad no logran entrar en la agenda de las instituciones..incluso cuando atañen a la seguridad y la vida de la niñez y las mujeres?
En uno de los últimos, de los ya múltiples femicidios ocurridos en Panamá, una hermana de la víctima declara, en medio de su dolor y consternación que.."su hermana era víctima de constantes abusos y que José fue capaz de golpearla a los pocos días de haber dado a luz a su pequeño hijo Francisco que hoy en día tiene cuatro añitos".
En esa ocasión, la madre de la hoy occisa fue ante las autoridades, pero la afectada no se atrevió a denunciarlo, porque "un jefe de la Policía le dijo que no lo hiciera, para que así no le dañara su imagen". Esto, que por si sólo es ya una afrenta a toda la sociedad, indica como está hoy la atención a la violencia contra las mujeres.
Otro indicador de lo mismo puede verse al advertir la rapidez, efectividad, eficacia de los organismos policiales para detener a los ladrones de millones de dólares de un banco, pero impotencia ( o mera negligencia?) para detener al asesino múltiple de mujeres identificado por lo menos hace ya dos años.
A todo ello podría sumarse la visión de muchos medios de comunicación que hacen de tal violencia fuente cotidiana del alza de sus ventas..aquí hay que anotar: durante muchos años esa violencia fue invisible, fue nuestra acción de denuncia lo que la hizo visible y hoy parece que esos medios más que denunciarla lo que hacen es convocarla.
Ante la profusión -irrespetuosa- de espeluznantes fotos, declaraciones dudosas sobre el "buen" prestigio de las víctimas..de verdad ¿está la sociedad panameña concientizándose o sólo adormeciéndose?
¿Es la visión de esos cuerpos invadidos y ultrajados, consumo sin más de mera información?.
Y dónde quedan los compromisos del Estado panameño, nacionales e internacionales, sobre la igualdad social, el avance de la condición y la ciudadanía de las mujeres: es mera retórica?
Lo singular de la violencia contra las mujeres y contra la familia, es su naturaleza; de hecho que se produce en el espacio de las relaciones más íntimas, el o la agresora es un miembro del grupo familiar, la familia, ya no puede ser concebida como "el espacio" del afecto, del refugio, de la seguridad y la confianza.
Para la niñez ésta violencia es un hecho traumático que sellará toda la vida, consciente o inconscientemente, ésta experiencia, estará alojada en la historia personal y en la identidad psíquica, y marcará las relaciones con las demás personas. Sí además de amenazar la integridad personal de niñas y niños conlleva abuso sexual, ello afectará aún más todo el desarrollo psíquico.
Ya es un lugar común que los abusadores y agresores han sido personas violentadas en su infancia y juventud, y así la espiral se reproduce al infinito.
En todos estos años las mujeres hemos logrado un nivel de ilegitimidad social y ética de ésta particular forma de violencia, sin embargo aún es un recurso masculino intensamente utilizado. Es ello lo que explica la paradoja implícita en la actual percepción social: a la par que hemos logrado hacer de la violencia contra las mujeres un asunto público de importancia, es aún un fenómeno creciente y altamente amenazante no sólo para la libertad y oportunidades de las mujeres y las niñas sino para su seguridad y sus vidas.
Erradicar la violencia contra las mujeres y contra la familia significa cambiar radicalmente la estructura de las actuales relaciones humanas, es una tarea compleja y de diversas dimensiones, significa cambiar la vida misma en su cotidianeidad y crear visiones del mundo alternativas a las que hoy justifican el ejercicio de la brutalidad como símbolo de la hegemonía.
Y significa la adhesión de las mayorías a concepciones respetuosas de los derechos individuales, ciudadanos y sociales también para las mujeres y las niñas.
Ello exige un cierto nivel de desarrollo humano, exige la creación multidimensional de condiciones que hagan propicio un cambio de dirección de la actual sociedad panameña. Una de esas dimensiones es la vida familiar cuyo deterioro se refleja de diversos modos en el tejido social, implica ulteriores costos al reproducirse generacionalmente la violencia, la inseguridad y la pobreza, y significa una disminución de nuestras posibilidades nacionales de realizar un desarrollo equitativo, democrático y fundado en el respeto a los derechos humanos.
Y para ello deben haber determinadas condiciones necesarias que rebasan lo personal y son parte de fenómenos colectivos, sociales que debemos impulsar para poder crear esas condiciones de vida buena.. Tanto como exige del Estado -todos sus órganos e instituciones- cumplir sus promesas, hacer verdad sus compromisos y no sólo "echar cuentos"!
Violencia contra las mujeres: Entre la impotencia y la retórica
…a la par que hemos logrado hacer de la violencia contra las mujeres un asunto público de importancia, es aún un fenómeno creciente y altamente amenazante no sólo para la libertad y oportunidades de las mujeres y las niñas sino para su seguridad y sus vidas.