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Vivir es hacer daño

Aprender el ejercicio de existir, toma tanto tiempo que justo cuando estábamos por aprender ya es hora de morir...


Yolanda Hackshaw (Escritora y docente) / Escritora y docente

“Perdemos de ver la luna, por empeñarnos en contar las estrellas”. ¿A cuántos nos ha ocurrido que hemos perdido algo grande y hermoso por detenernos a buscar cosas pequeñas? La vida es un quizás prolongado donde no cabe la certeza. Nada realmente es nuestro, pero aquello que ha llegado a nuestras manos lo debemos cuidar mientras dure en nuestro poder.

¿Cuántos padres no pierden a sus hijos por dedicarse a trabajar más horas de las reglamentarias? ¿Cuántos no dejan a sus parejas por seguir tras las huellas de la pasión fugaz y engañosa? ¿Cuántos estudiantes abandonan sus carreras por seguir a los compinches y a las malas compañías? ¿Cuántos se lanzan a la aventura de un negocio y desprecian un trabajo seguro? Y así miles de preguntas saltan. La característica común de todas estas interrogantes es que ante dos alternativas escogemos aquella que nos parece más rentable, más atractiva, para después caer en cuenta, tal vez, que la selección no fue la más adecuada. La reflexión del error demorará según el grado de madurez que se posea. Lo cierto es que aquellos que eligen mal, por lo general son seres con poca o nula capacidad para meditar o para vivir por consecuencias. Ellos son un grupo, una manada inconsciente que ni siquiera se percata de que existe el error. Es una estirpe perdida en medio del consumismo y el hedonismo.

No obstante, aunque nos pese, y juzguemos a los que peor escala de selección poseen, la vida es un continuo de alternativas que al final de cuentas nos llevan a hacer daño a los otros, porque cada vez que elijo, alguien se afecta, perjudica o lastima con mi decisión. Pensemos: cuando decide entre la grosería o la amabilidad; entre la ira o la paz; entre la irritabilidad y la paciencia, etc., siempre hay alguien que se afecta. Y en estos tiempos cargados de “stress”, la mayoría siempre quedamos preso de nuestras angustias que queremos transferir a otros. Entonces en ese momento, nos unimos a la manada.

El título de este artículo no puede ser la respuesta contundente a la compleja pregunta ¿qué es vivir? Pero sí es uno de los aspectos más estremecedores de sus consecuencias.

Aprender el ejercicio inigualable de existir, toma tanto tiempo que justo cuando estábamos por aprender ya es hora de morir, como afirmaba Sábato. No obstante, en ese peregrinar vamos dejando la huella inconfesable de nuestro actuar, porque, lamentablemente, vivir es hacer daño.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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