El seleccionador alemán, Rudi Voeller, dijo ante la multitud que lo vitoreaba a él y a su equipo en la Rommerplatz de Fráncfort que para él y sus pupilos era "un poco vergonzoso" y pidió a la gente que no olvidara que habían perdido la final.
"Lo que todos nos preguntamos es qué hubiera pasado si ayer hubiéramos ganado", empezó Voeller su discurso desde el Ayuntamiento.