El español Fernando Alonso, nuevo campeón mundial de F-1, afronta el Gran Premio de China, último de la temporada, con el objetivo de dar a Renault el título de constructores en un circuito que le gusta y en el que espera estar "más cerca" de los McLaren.
En Suzuka, la pasada semana, Alonso tuvo la impresión "de ser tan rápido como los McLaren".
"Hice muchos adelantamientos y asumí riesgos que había evitado en las últimas carreras. Me sentí tan bien, que fui agresivo en mi pilotaje, ya que no tenía nada que perder", comentó.