El día del anuncio oficial del divorcio de Sarkozy, Cecilia concedió al L'Est Républicain una larga entrevista. Ella habla, con gran modestia sobre su historia de amor en 2005, sus dificultades en mantener un equilibrio entre su vida pública y privada y una familia reconstituida de la que todos los franceses hablan.
La hora ex primera dama sostiene que cuando se casa con un político, la vida privada y la vida publica son una sola. Entonces empiezan los problemas.
"No cumplí una misión, fue un combate normal. Soy una mujer que participa, tengo la necesidad de eso. Tengo la necesidad de probar, más a mi misma que a los otros, que soy capaz de hacer ciertas cosas.
Por eso, durante 20 años, se hizo un combate, una lucha, pero hubo también momentos interesantes, apasionantes, porque la política es apasionante, cerca de aquél que era mi marido. En su caso, es como un violinista que recibe un Stradivarius, De repente, tiene la oportunidad de ejercer su arte. En mi caso no es la misma cosa: trabajé a su lado, pero no fui elegida ni tenía ganas de ser elegida. Esta es una de las razones por las cuales este no era mi lugar.
Pienso que debo explicar las razones porque no quiero continuar en este papel, si es que él existe, de primera dama de Francia. Las razones por las que pedí el divorcio y las razones por las cuales me voy a retirar de la vida pública. Pienso que debo explicaciones a los franceses que me han preguntado.
No es posible disociar las dos cosas. Hace dos años hubo en mi vida un acontecimiento infeliz, el cual Francia conoce. Porque siendo una mujer mediática debido a las funciones de mi marido, todo lo que se sucede en mi vida debe ser explicado. En 2005 conocí a una persona, me enamoré y me fui, tal vez un poco precipitadamente por el contexto todavía mediático que vivía en aquella época. Quería intentar comportarme correctamente y volver para intentar reconstruir algo, para volver a los principios a los que estoy habituada y en los cuales fui educada. Fue por esta razón por la que todo se pasó con gran rapidez sin que yo pudiera administrar completamente las circunstancias.
En los últimos dos años no hablé más de esto. Esta vida pública no tiene que ver conmigo, no tiene que ver con aquello que soy en lo más hondo de mí, soy una persona a la que le gusta quedar en la sombra, que le gusta la serenidad, la tranquilidad. Mi marido era una figura pública, siempre supe eso y lo acompañé durante veinte años. Este combate lo llevó a un lugar en el que él es fantástico, porque es un hombre de Estado, un hombre capaz de hacer mucho por Francia y por los franceses. Pero pienso que este no es mi lugar, ya no es mi lugar. Y como es dicho frecuentemente por los periodistas y cronistas, se eligió a un hombre, no a una pareja.
No, estás mezclando la vida privada con la vida pública. Pero es verdad que, cuando [alguien] se casa con un político, la vida privada y la vida pública son una sola. Entonces empiezan los problemas. No cumplí una misión, fue un combate normal. Soy una mujer que participa, tengo la necesidad de eso. Tengo la necesidad de probar, más a mí misma que a los otros, que soy capaz de hacer ciertas cosas.
Por eso, durante 20 años, se hizo un combate, una lucha, pero hubo también momentos interesantes, apasionantes, porque la política es apasionante, cerca de aquél que era mi marido. En su caso, es como un violinista que recibe un Stradivarius, De repente, tiene la oportunidad de ejercer su arte. En mi caso, no es la misma cosa: trabajé a su lado, pero no fui elegida ni tenía ganas de ser elegida. Esta es una de las razones por las cuales éste no era mi lugar.
Lo que me pasó también ocurrió a millones de personas: un día, alguien ya no tiene su lugar en la pareja. La pareja deja de ser la cosa esencial de la vida de esta persona, ya no funciona, ya no resulta. Las razones son inexplicables, suceden a muchas personas. Pasó con nosotros.
Como tenemos algunos principios, intentamos reconstruir, poner la familia antes que todo lo más. Esta familia reconstruida de que todos los franceses hablaron. [Quisimos] hacer de ella la prioridad, pero ya no era posible. Intentamos todo, intenté todo, pero simplemente ya no era posible.
La crisis no llegaba de un día para otro. Volví a casa hace un año. Durante un año, intenté participar profesionalmente, personalmente, pero eso no funcionaba todos los días. Durante el G8, preferí partir, porque aquel no era mi lugar. Si no fui votar, fue porque ya no me sentía bien, porque no era el momento de aparecer. Pienso que los franceses comprenden que hay momentos en la vida en que no nos sentimos tan bien como en otros, que estas crisis pueden suceder con cualquier persona. Por eso, preferí no aparecer. No exponerme y protegerme. Una de las perversiones de mi posición es esta: la obligación de dar explicaciones sobre mi necesidad de vivir tranquilamente, escondida.
No hay ningún enigma, ningún misterio, hay apenas una pareja que pasa por una crisis y que intentó superarla, sin conseguirlo. Y hay un gran pudor de mi parte en no querer explicar, hablar a la prensa.
Y, todavía más, mi vida privada fue explicada, disecada, con todas las aberraciones que leí. Claro que eso me hace sufrir, cualquier otra persona sufriría también. Y las personas que dijeron lo contrario no dicen la verdad: no existe ninguna coraza suficientemente sólida que nos proteja de esas cosas.
No es lo que espero, es lo que voy a hacer. Y sobre todo, voy a intentar ahora vivir discretamente y en la sombra, como me gusta.
Hice las cosas sin pensar en las consecuencias mediáticas. En determinando momento, hablé con Claude Guéant, secretario-general de Eliseo, que me dijo: ?Voy a Libia.? Sentí que podría ayudar, que podría contribuir.
Lo sentí, sentí que podía hacer algo valioso, a pesar de que la situación estaba bloqueada hacía mucho tiempo. Yo le dije: ?Voy contigo!? Se quedó sorprendido y habló al presidente, que le dijo: ? O.k, vamos a intentar, llévala contigo?. Partí con Claude Guéant. En el avión, me enteré del informe, intenté comprender y me quedé absorta. Cuando llegué, percibí que había cómo desbloquear las cosas. Puse en esto toda mi energía. Primer viaje, segundo viaje, pa