Deportes

A vueltas con Balboa

Esto es un hecho consumado. A 500 años de lo ocurrido, no quedan rencores ni sentimientos adversos contra nadie. Estamos aquí y eso es lo que cuenta.


Pedro Crenes Castro (Desde Madrid) / PANAMA AMERICA

Los otros días comencé a encuestar a mis amigos sobre el Quinto Centenario del descubrimiento del Mar del Sur ¿El qué? ¿Cuándo? ¿Núñez de Balboa el de la estación de Metro? Ese, sí, el que da nombre a una cerveza, a una Orden institucional y hasta a una moneda. “Ni idea”, me dicen en Madrid. En Panamá, es ese tipo que en la canción de Pedro Altamiranda se baja de su bola y convierte su casco y su espada en campana.

En casa, mi mamá nombraba a Balboa mucho, lo supe años después, cuando mi hermano y yo nos adelantábamos a los acontecimientos con cierta imprudencia infantil: “ya estás de adelantado del Mar del Sur”… Ahora comprendo todo mejor y la prudencia me entró por los oídos.

Han pasado ya 500 años. Todos hemos crecido, hemos madurado nuestras perspectivas y hasta hemos conseguido leer la Historia para descifrar sus luces y sus sombras. Nada que celebrar un 25 de septiembre, seguro, pero mucho que reflexionar, aprender y reconocer.

La reflexión: hemos de llamar a las cosas por su nombre. Dicen ahora que no fue un “descubrimiento” si no un “avistamiento”. Bien, sea, pero aplíquese igual para el avistamiento de América. La semántica y sus aparatosas discusiones es lo que tiene: hacen perder un valiosísimo tiempo, pero soy de los que cree que vale la pena. Como nombramos la realidad es fundamental para relacionarnos correctamente con ella.

Debemos abandonar el papel de perpetuas víctimas. Los españoles no son perpetuos conquistadores.

Aprendamos esto: somos la consecuencia de aquella locura llamada la “Conquista”. Esto es un hecho consumado. A 500 años de lo ocurrido, no quedan rencores ni sentimientos adversos contra nadie. Estamos aquí y eso es lo que cuenta. Dicho esto, la memoria no debe fallarnos, no hemos de actuar como si aquello no hubiera ocurrido. Lo que se hizo fue una barbaridad, un contubernio entre la razón amedrentada por la superstición religiosa y el egoísmo rampante del ser humano que no cambia.

Reconozcamos que jamás debimos pagar tan alto precio y que jamás debieron cobrárnoslo. Hoy, ningún país de los que “conquistaron” a sangre y fuego las tierras de América firmaría una cosa semejante. En España nadie está por celebrar conquistas ni descubrimientos. Las independencias de América se dieron bajo el contagio de unos ideales de libertad que bien valían para todos y los pueblos de América tomaron en sus manos sus destinos y nos separamos del yugo. Luego nos subyugaron los nuestros pero esa es otra historia, nunca mejor dicho. No, España no celebra conquistas ni descubrimientos desde hace muchos años.

Ahora bien, como panameños, debemos adoptar nuevas costumbres en nuestra relación con la Historia en general y en particular con la que nos vincula con España, empezando por dejar de hablar de “Madre Patria” al nombrar a España. Ni madre, ni patria: España, de tú a tú, que ya todos somos mayores.

Por otro lado, hay que leer más Historia, hay que buscar los hechos para reconocerlos y no volver a repetirlos como dice la vieja sentencia. Una buena relación con la cultura es la que puede garantizarnos una justa visión de lo que ocurrió y como nos ha afectado.

Debemos abandonar el papel de perpetuas víctimas. Los españoles no son perpetuos conquistadores. Todo pasó hace tiempo, tenemos que dejarlo atrás sin traicionar la memoria de los que murieron y reconocer que, la visión de esos tipos que llegaron hasta aquí, cambió por completo el panorama mundial y que la civilización tal, y como la conocemos, sería muy distinta, no sé si mejor o peor, pero distinta.

Para mí, lo más grande de todo aquello, es el territorio que en un mismo idioma se inauguró y al que todos pertenecemos, los de allá, y los de acá: La Mancha. Lo creó el viejo Miguel de Cervantes, manco y genial. La silueta no es la de un conquistador, es una figura triste, arrugada y lúcida en su locura. A esta figura me encomiendo, para enterrar muertes y rencores, para no renunciar a la memoria y vencer el olvido.


fecha edicion
old id
903632
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América