Atacar a Javier Wanchope por ser el nuevo técnico de la selección sub-20 de Panamá no es el camino correcto. No apoyar su proceso, tampoco lo es. El hombre simplemente aceptó un cargo que le ofrecieron. Si la Fepafut me lo hubiese propuesto a mí y yo hubiese tenido licencia para dirigir, también hubiera aceptado.
Sin embargo, siento que se tomó una decisión equivocada, la cual puede, en un futuro no muy lejano, traer consecuencias, y muy graves. Seguiré sosteniendo, hasta que se me compruebe lo contrario, que Wanchope, por méritos, no era ni es la persona idónea para iniciar un proceso, no solo con miras a ir a la cita mundialista de Turquía, sino para formar un plantel capaz de trascender en este Mundial. Tal vez Wanchope sí pueda triunfar con la selección, como tal vez yo también pueda ganarme algún día la lotería (espero y se entienda correctamente lo que quiero expresar).
Ayer, Pedro Chaluja, presidente de la Fepafut, dejó en claro que uno de los principales motivos por los cuales Wanchope terminó quedándose con el puesto fue porque encajaba en el plan de trabajo de Julio Dely, algo que interpreto como que tendrá que funcionar bajo los parámetros del “Panagol”; esto no me parece mal del todo. Lo que sí no veo bien es que la selección que ahora le toca dirigir tendrá, según Chaluja, como base a los jugadores del combinado nacional que disputaron el último Mundial sub-17. Es decir, que el entrenador costarricense apenas ha llegado al país y ya le impusieron los jugadores que tiene que utilizar... saquen sus conclusiones.
Ah, una más para usted, “profe” Dely: recuerde que antes de que se convirtiera en el técnico de la selección, tuvo que competir contra otros aspirantes extranjeros y la “Marea Roja”, y algunos sectores de la prensa lucharon porque fuera usted, un entrenador panameño, quien se hiciera cargo de la Roja, y por eso ganó la dura batalla... no digo más.