El Masters de Augusta de golf ha incluido por primera vez a un zurdo en su palmarés de campeones, el canadiense de 32 años Mike Weir, quien derrotó en el primer hoyo del desempate al modesto estadounidense Len Mattiace y destrozó un guión cuyo protagonista era Tiger Woods.
La uve doble de Weir fue más consistente esta vez que la del favorito Woods. El canadiense fue líder tras la segunda jornada con 68 golpes, y con otros 68 en el día decisivo se convirtió en el nuevo dueño de la Chaqueta más prestigiosa en el deporte del golf.
Antes de imponer su izquierda, Weir tuvo que acabar con otro héroe dominical, el modesto Mattiace, el mejor de la última ronda con 65 golpes y que nunca se había mezclado en una pócima con tantos nombres de relieve.
Si la Chaqueta Verde de 2003 venía diseñada para Tiger Woods, el mejor golfista del mundo, en el generalizado afán de ver a un golfista ganar por primera vez en la historia tres títulos consecutivos del Masters, el canadiense se empeñó desde el segundo día del torneo en no dejarse arrastrar por esa corriente.
Tiger tuvo que conformarse con salir ante las cámaras ayudando a Weir a encajarse la Chaqueta Verde, una prenda que cambia de dueño tras el dominio ejercido por Woods en 2000 y 2001. La jornada la protagonizó desde el inicio Mattiace, que parecía que iba a ser el ganador a base de "birdies", hasta que llegó Weir para aprovechar el único "bogey" de su rival, en el último hoyo del recorrido.
Weir, tras una vuelta sin fallos y cuatro "birdies", logró plantarse en el desempate y ello le otorgó un papel estelar. Tanto que Mattiace dio un nefasto segundo golpe para enviar la bola a los árboles. Un simple "bogey" le bastó al canadiense para ganar. Un zurdo convencido (Weir) acabó con otro zurdo que juega al golf con la derecha (Mattiace).
Mattiace, que empezó al par, y después Weir destrozaron al buen puñado de selectos golfistas con opciones reales de triunfo, entre ellos al vasco José María Olazábal, y dispuestos para una pelea feroz en un campo extremadamente difícil.