El entrenador del Arsenal, el francés Arsène Wenger, pidió ayer a los aficionados que le muestren “el respeto que merece” a Cesc Fàbregas, que el próximo domingo disputará su primer encuentro frente al equipo “gunner” desde su fichaje por el Chelsea.
“Me arrepiento de que se quisiera ir del club”, dijo Wenger, quien no ejerció la opción de compra de la que disponía sobre el español el verano pasado.
“Tanto el club como yo tuvimos una influencia muy positiva en la vida de Cesc, así que sería un poco incómodo para mí justificar por qué él no está aquí, señaló.