El francés Arsene Wenger, técnico del Arsenal desde hace 20 años, vive sus momentos más difíciles al mando del equipo inglés, que a falta de dos meses y medio para el final de la temporada está eliminado de la Copa de Inglaterra, a remolque en la Premier League y con pie y medio fuera de la Liga de Campeones.
La sorprendente derrota del domingo en casa, en los cuartos de final de la Copa de Inglaterra (FA Cup) ante el recién ascendido Watford (1-2), ha colmado la paciencia de los aficionados Gunners.
Dos Copas de Inglaterra y dos Community Shield (Supercopas) son un pobre bagaje para uno de los grandes equipos del viejo continente.
Todo parecía indicar que la Copa de Inglaterra volvería a ser por tercer año consecutivo la tabla de salvación de un Arsenal que se encuentra a ocho puntos del líder en la Premier League y que debe remontar el miércoles en el Camp Nou, frente al Barcelona, dos goles de desventaja en el encuentro de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones si quiere seguir en el torneo.