Hoy sólo hay felicitaciones para Omar Moreno. Mañana él y su equipo estarán disputando, por primera vez en la historia, la medalla de oro en los Campeonatos Mundiales de Béisbol, que en esta ocasión cumple la edición XXXV en La Habana, Cuba.
Pero antes de ello, la selección panameña había pasado por momentos amargos.
Primero para ir a Cuba sus jugadores se tuvieron que pintar de guerra para poder que le consiguieran sus honorarios por sus servicios.
El viaje se hizo realidad gracias al apoyo de un grupo de amigos del béisbol, que desembolsó casi 50 mil balboas para que Panamá estuviera en la cita mundialista, con un equipo conformado en su mayoría por exgrandes ligas.
Ellos aportaron y hasta el momento no se ha vuelto a saber de estos, pues asumieron su rol de benefactores. Obviamente, ahora pedirán un momento con esta selección.
Pero lo más traumático para esta valiente novena, le ocurrió en medio del torneo, cuando el presidente de la Federación de Béisbol se llenó la boca e hizo declaraciones que parecían más de un político que de un dirigente deportivo.
Wever, aunque posteriormente se echó para atrás, dijo que tan pronto la novena llegara a Panamá iba a solicitar que Moreno dejara la selección y dejó entrever además que otros jugadores también serían cambiados.
El presidente de la FEDEBEIS agregó que él no estaba satisfecho cómo se estaba dirigiendo el equipo, abrogándose un título que nadie le otorgó.
Wever estaba en Cuba para apoyar a la selección en sus necesidades y no para criticar cómo se dirigía, ni mucho menos hacer comentarios sobre el rendimiento de los protagonistas del espectáculo.
Para eso hay en Panamá una Comisión Técnica, que es la encargada de evaluar con pruebas y no por caprichos.
Lo que no sabía Wever, que mientras él estaba en Cuba criticando a su equipo, en Panamá no habían bolas, ni condiciones para que un grupo de los supuestos reemplazos se entrenara.
Ahora Wever tendrá que tragarse sus palabras y felicitar hipócritamente a Moreno y su selección. Las palabras que dijo, aunque fueron en radio, no se las llevó el viento.
Y aunque Moreno no quiso hablar desde Cuba, sus peloteros mostraron su total apoyo y uno de ellos dijo: "con Omar hasta la muerte", demostrándole a Wever que había lealtad y orgullo, algo que pesa más en un equipo, que los mismos jonrones y las jugadas.
Ayer, en la ciudad capital, se sentía la efervescencia del triunfo histórico panameño. Peloteros, técnicos y aficionados felicitaban a la "tropa Omar" y recomendaban que ese mismo equipo estuviera en el campeonato Panamericano, que se desarrollará aquí a finales de este mes.
¿Qué recomendará ahora Wever?