Nadie dudaba de que Deontay Wilder podía golpear, no después de noquear a sus primeros 32 oponentes como profesional.
Anoche demostró también que podía boxear un poco. Y la recompensa fue enorme.
Wilder se convirtió en el primer estadounidense en ganar el título de peso completo en casi una década, imponiéndose al haitiano Bermane Stiverne en su camino a una decisión unánime tras 12 asaltos que lo mantienen invicto tras 33 peleas.
En la pelea más larga de su carrera, Wilder control el combate con un gran golpe de izquierdas, seguido a menudo por derechazos al centro mientras iba sumando puntos para apuntarse la mayor victoria de su etapa como profesional.