La escudería Williams presentó ayer en su sede de Grove (Reino Unido) su nuevo monoplaza, el FW29, propulsado por Toyota, con el que, de la mano del alemán Nico Rosberg y el austríaco Alex Wurz, pretende olvidar cuanto ante la temporada 2006, su peor campaña a en el Campeonato del Mundo de Fórmula Uno.
El año pasado, con motores Cosworth, Williams acabó el Mundial en la octava plaza tras sumar sólo once puntos. Sus pilotos no lograron podio alguno en todo el año.