Deportes

¿Y después de las carreras? (2)


Habíamos quedado pendiente con darle continuidad al comentario que iniciamos la semana pasada sobre el ambiente que se vive en el hipódromo después que terminan las carreras locales.

En un cerrar y abrir de ojos los predios del hipódromo y el área en donde operan los negocios de expendio de comidas y bebidas, han ido perdiendo identidad para convertirse en la antítesis de lo que originalmente fueron: Un sitio para el esparcimiento familiar y para apreciar el espectáculo de las carreras de caballos desde otro ángulo.

Se preguntarán nuestros lectores por qué hablamos con tanta propiedad sobre el tema. Obviamente porque frecuentamos el área, aunque no con la asiduidad de antes, por el mero instinto de conservación.

 

Nos parece que si existe la determinación de mantener el actual estado de cosas, entonces resulta imperativo que: se mantengan abiertas las puertas de acceso, se incremente la seguridad y que haya una mayor iluminación en el área.

Igualmente, es responsabilidad de la administración del hipódromo establecer cuál es el negocio que quiere fortalecer. ¿O es la hípica y las apuestas, o son las actividades de terceros?

Por otra parte, quienes lucran a costillas del escenario y las facilidades que ofrece el hipódromo, deben cooperar para que su clientela observe las mínimas normas de urbanidad, a fin de evitar que se creen las condiciones que produzcan incidentes y/o espectáculos que eventualmente empañen la imagen de la programación de las carreras de caballos, que es la razón de ser del hipódromo.

 

No permitan que el asunto se les siga saliendo de las manos, después no digan que no se les advirtió.


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469449
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América