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Y el mundo a sus pies...

Cuando el panameño salió a tirar en el octavo acto, los jugadores del joven circuito se quedaron en la cueva para dejar que el veterano de 43 años recibiera él solo una fuerte ovación de pie de los 45,186 aficionados en el Citi Field de Nueva York.


Nueva York (AP) / -

La frase

  • No pude haber pedido nada mejor que esto. Agradezco cada elemento de esto a los ‘fans’, los compañeros y los colegas"

Estadísticas

  • 13 partidos de Juego de Estrellas acumuló en su carrera Rivera. En nueve de ellos vio acción.
  • 9 entradas de por vida trabajó Rivera en los Clásicos de Media Temporada.
  • 5 “hits” y efectividad de 0.00 son los números de Rivera en el Juego de las Estrellas.
  • 0 bases por bolas y cinco ponches, la actuación de Rivera en los Clásicos de Media Temporada.
  • 16 lanzamientos, 11 por la zona de los “strikes” utilizó Rivera en su último Juego de Estrellas.
  • 43 años, edad de Rivera. Es el segundo “pitcher” más longevo en lanzar en un Juego de Estrellas.
  • 90 segundos exactos tuvo Rivera en el montículo sin nadie en el terreno para recibir la ovación.
  • 638 salvados en campaña regular suma Rivera en 19 temporadas en las Grandes Ligas.
  • 30 rescates y 1.83 en efectividad son los números del orgullo de Puerto Caimito en esta temporada.
  • 42 salvamentos se ha apuntado Rivera en postemporada, todos con los Yanquis de Nueva York.

Octava entrada. La Liga Americana aventaja 3-0 a la Nacional en el Juego de Estrellas. De repente, cuando nadie lo espera, comienza a sonar su tema y el relevista emerge del bullpen . A paso lento, se dirige al montículo. Y el estadio se viene abajo.

El público le dedica una ovación inacabable. Los propios peloteros de ambas cuevas lo aplauden de pie. Es un instante eterno, que el panameño Mariano Rivera jamás olvidará.

La temporada de ensueño que vive este pitcher de 43 años en su despedida del deporte le regaló otro momento memorable el martes cuando el béisbol le brindó un homenaje que confirmó su condición de gloria inmortal.

Durante un minuto y medio, Rivera quedó solo en el medio del montículo, sin que nadie se atreviese a salir al terreno a interrumpir la comunión entre pelotero y público.

 

Se quitó el gorro y procedió a saludar hacia todas las direcciones del estadio. Se puso el gorro en su corazón.

“Fue grandioso”, dijo Rivera, el derecho que surgió de Puerto Caimito, un pueblo de pescadores en Panamá. “Casi que me ponía a llorar”.

Hasta que el mismo Rivera le gritó al receptor venezolano Salvador Pérez: “vamos para el juego, vamos a tirar”.

El juego se tenía que reanudar y Rivera procedió con su rutina de siempre. Hizo 16 lanzamientos, todos con su especialidad _la recta cortante _ al retirar en fila a Jean Segura, Allen Craig y Carlos Gómez.

“Ahora soy parte de la historia”, señaló el dominicano Gómez. “Fui el último bateador que Mariano sacó de out en un Juego de Estrellas”.

Con su porte sereno, irradiando caballerosidad y una humildad a prueba del cinismo, Rivera tiene la virtud de ganarse la admiración de sus colegas.

 

“Olvídense de los números, olvídense que sea el mejor cerrador de la historia. El atributo especial es la forma intachable al hacerlo todo”, comentó David Wright, el capitán de los Mets de Nueva York.

Por enésima vez, Rivera guardó distancia ante la catarata de elogios: “Yo no tengo nada que decir de mi persona. Todo es por la gracia y misericordia de Dios”.

“Solo hago una cosa, que es lanzar”, añadió.

Orgulloso panameño

Pero había algo que necesitaba recalcar Rivera, el ser un embajador de Panamá.

“Tengo que dar las gracias por el apoyo, todo un país que me ha apoyado desde que empecé. Siempre ha sido un placer representar a Panamá en toda mi carrera. Sé que se lo han gozado, al igual que yo. Trabajar y conseguir méritos para Panamá siempre ha sido mi labor, qué más puedo decir que gracias”, dijo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América