Algunos acontecimientos más apegados al escándalo, a la especulación y al “más de lo mismo” continúan ocupando la atención de los panameños, mientras que en el país siguen dándose actividades que también merecen nuestra mirada, pero son opacadas por nuestra proclividad a la inmediatez y los vaivenes momentáneos.
Esta misma semana, cuando los ojos de muchos estaban en Roma, aquí se aprobó: la Ley General de Cultura, se celebró el Día del Escritor Nacional, se anunció el ganador del premio centroamericano de literatura Rogelio Sinán, la Asamblea Nacional le dio la medalla Dr. Justo Arosemena al pianista Jaime Ingram, en la Biblioteca Nacional se hizo una lectura continuada del libro “Vida que olvida”, de Justo Arroyo; se inauguró el Festival Internacional del Cine; se le otorgó al poeta Álvaro Menéndez la condecoración Rogelio Sinán 2012 y tuvo lugar en la USMA, el simposio “Democracia, los Derechos Humanos y la Ética”, con motivo del lanzamiento del Instituto Raúl Leis.
Como se podrá observar, en el país (especialmente en el ámbito cultural, artístico y académico) están sucediendo acontecimientos importantes, muchos de ellos históricos y que pudieran cambiar para siempre el modo en que nos veamos y nos verán en el futuro.
Igual podemos echar una mirada en otras actividades como el deporte, la conservación del medio ambiente, la ciencia y la tecnología, en las que seguramente encontraremos gente valiosa y acciones encomiables, que no tienen la fortuna de verse tocados en los reflectores.
No se trata de darle la espalda a la realidad, sino de que tomemos conciencia de que hay otros escenarios, con actores distintos que igual hacen patria, aunque no sea con la grandilocuencia que lo hacen otros para ganar la atención pública.
Hay que combatir la corrupción, defender la libertad y denunciar lo malo, pero no perdamos de vista que si pusiéramos más cuidado a las actividades que nos enriquecen el intelecto y fortalecen el espíritu, los otros males serían rarezas y no el pan nuestro de cada día.