_No te sigas maquillando. ¡Ya estás bien!
_ No lo estoy. La sombra que me he puesto en los ojos no me favorece.
_Y, si así fuera ¿Por qué te preocupas? A esa reunión sólo van mujeres de tu edad y todas están tan cegatas como tú.
_Pero, ¿y si va Carlos que es el hermano de la anfitriona? Cada vez que estamos a solas él me mira, y yo recibo sus mensajes. Aún no he olvidado las señales del deseo.
_ ¡Vaya¡ ¡Pero si Carlos sufre de glaucoma!
_ Marina me dijo que apenas está comenzando- Razón de más para que me apresure.
_ Si, a lo mejor te besa y tú sientes que vuelves a los veinte años. Pero no olvides que no sólo son los ojos los que realzan la figura. ¿Estás siguiendo la dieta?
_ No, no la estoy siguiendo “al dedillo”. Pero he eliminado el chocolate.
_ ¿Y los cocteles de las seis de la tarde?
_ Eso es líquido y no engorda.
_ ¡Qué manera de echarle la culpa al maquillaje!
_ ¿Y a ti, quien te mete? ¿Quién te ha autorizado para cantarme lo que tú llamas mis verdades?
_ Pues lo hago por derecho propio…… porque soy tu espejo.