Panamá suma tres años de larga sequía. En este camino son once los boxeadores que han fallado en su intento de convertirse en el trigésimo campeón mundial para Panamá.
Es una lástima que esto se esté dando porque sé que en nuestro país existe el talento para coronar no solo el número 30, sino muchísimos más.
No podemos tapar el sol con un dedo. Aquí, en este espacio, yo vengo a decir las cosas como son. La culpa de esta sequía la tienen los boxeadores. Luego, el otro peso de la culpabilidad reposa en los hombros de los entrenadores panameños, que se han quedado en el pasado en materia científica. Increíblemente, aquí los entrenadores no se capacitan para traer a nuestro boxeo otras técnicas de preparación, mucho más completas y científicas.
Hoy les aseguro que no hay un solo entrenador en Panamá que esté 100% capacitado con lo último en materia de preparación. Esto lo puedo decir con base, porque durante mi carrera profesional me he preparado en Panamá y en el extranjero y, les aseguro, que hay un mar de diferencias.
Aquí en Panamá se trabaja mucho lo que es el estilo, pero no se sabe acondicionar y darle velocidad a un atleta. Esto es lo que más se practica, en vez de fortaleza, se le hace mucho énfasis a la velocidad del boxeador, tanto de manos como de piernas.
Yo he entrenado en el extranjero, y les aseguro que los entrenamientos son fuertes. Se entrena de una manera tan fuerte que, si no estás preparado mentalmente, puedes renunciar. Se necesita mucha disciplina para poder superar este obstáculo, y eso es lo que a muchos boxeadores les falta en Panamá.
Los entrenadores panameños tienen que capacitarse. Esa es la gran realidad. Ya no pueden quedarse en el pasado. El boxeo a nivel mundial ha crecido y ya no es suficiente el solo pegarles al saco y a la pera, saltar soga o hacer abdominales. En otros países, los entrenadores se capacitan y aquí en Panamá seguimos viviendo en que somos “Tierra de Campeones”. Claro que somos “Tierra de Campeones”, pero ya es hora de que cambiemos la estrategia de preparación para el bien del boxeo panameño.
Sobre los boxeadores panameños, el gran problema es que son indisciplinados. Esa es la gran realidad. No se toman las cosas en serio porque creen que con un par de meses de entrenamiento es suficiente para triunfar. Quizá la fórmula podrá darles resultados en varias peleas, pero les aseguro que la indisciplina siempre cobra factura.
El boxeador panameño debe cuidarse. Debe entender que esta es una profesión que debe respetar y cuidar. Ser consciente de que esta es una de sus grandes herramientas para conquistar un mejor futuro no solo para él, sino para su familia.
Pero, a pesar de que son tres años de sequía, no comparto la opinión de que el boxeo panameño está viviendo una crisis. Para mí, vivimos una pequeña crisis que acabará cuando las dos fracciones importantes de esta historia, boxeadores y entrenadores, pongan cada una de su parte.
En nuestro país existe el material para volver a aquellos años de grandeza, en que llegamos a tener a más de tres campeones a la vez.
Para cerrar, me quiero referir a la oportunidad que le han servido en bandeja de oro a Luis “Pan Blanco” Ríos, de pelear por el título minimosca de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) en Panamá, el próximo 16 de marzo.
“Pan Blanco” tiene con qué para acabar con la mala racha que embarga a Panamá. Le aconsejo que haga las cosas bien fuera y dentro del gimnasio.