Las últimas derrotas de las jóvenes promesas del boxeo panameño, como Ricardo “El Matemático” Núñez y Luis “Pan Blanco” Ríos, en combates de título mundial, deben tomarse como una señal de alerta, de cara al futuro del deporte que más gloria le ha dado a mi bello país.
Tanto Núñez como Ríos eran nuestros más fuertes candidatos para acabar con esa maldición de no poder coronar al trigésimo campeón mundial de boxeo, pero lastimosamente no pudieron concretar el sueño que respiraba todo Panamá.
No quise traer al tapete a otros boxeadores jóvenes del patio como Dirceu Cabarca y Walter Tello, porque se sabía con anticipación que ellos viajaron al extranjero con muy pocas posibilidades de conquistar una corona mundial. En cambio a Núñez y Ríos les sirvieron las fajas mundiales en bandeja de plata, porque sus peleas fueron en territorio panameño.
Pero todo esto ha quedado en el pasado. Hay que levantarse, limpiarse los guantes y seguir adelante, pero con más fuerza y determinación. Aprender de los errores y sacarles el mayor provecho. Trazar metas a corto y largo plazo, pero con disciplina y planificación. Para eso hay que enfocarse en aquellos jóvenes que vienen subiendo, no solo en la rama profesional, sino también en la aficionada.
En Panamá lo que sobra es talento. A la mente se me vienen muchachos que llevan buen paso, como Jorge “El Búfalo” Sánchez, Jezreel Corrales y Leroy “El Sensacional” Estrada.
Estos tres jóvenes tienen madera para ser campeones del mundo, pero hay que hacer una planificación de cómo se van a llevar sus carreras. A estos muchachos ya hay que ponerlos a combatir con rivales de mayor cartel. Guerreros extranjeros con hojas profesionales vistosas y que los lleven a exigirse al máximo, para que saquen a relucir el gran talento que tienen. Confío en el potencial que tienen estos muchachos panameños, pero de nada sirve que no lo pongan a prueba.
No descarto que combatan en el extranjero, porque esta es la única forma de que vayan respirando esos aires de pelear con el público en contra.
Ojalá que también se pudiera pensar que entrenen en el extranjero. Les aseguro que el boxeo de estos muchachos se desarrollaría grandemente.
El otro trabajo que hay que hacer, y de manera urgente, es en la base del boxeo panameño. Me refiero a la rama aficionado, en la que podemos sembrar muchas semillas para cosechar grandes frutos.
Hay que trabajar en el boxeo aficionado, pero de una forma planificada, sin egoísmos ni disputas. Hay que trabajar con mente abierta. Un trabajo entre la Federación Panameña de Boxeo Aficionado, la Comisión de Boxeo Profesional de Panamá y los diferentes promotores del país.
Mezclo el boxeo aficionado con el profesional, porque son los promotores los que pueden darles la oportunidad a estas futuras estrellas de realizar más de siete peleas durante el año. Lanzo la idea porque sería saludable para el boxeo panameño que estos gladiadores se presenten como los abrebocas en las diferentes veladas profesionales.
También insisto en el tema de los entrenadores panameños. El boxeo profesional se ha modernizado y eso lo deben tener en cuenta nuestros entrenadores, para que caminemos todos hacia un mismo objetivo, que es el éxito.
Ya es hora de que en el boxeo panameño se trabaje como una familia, para que volvamos a tener más campeones del mundo.