El refrán de los que odian a los Yankees ya se conoce: El dueño George Steinbrenner rompe las normas con sus millones; que están tan aburridos de ver a los Yankees en la Serie Mundial todos los años.
Las críticas han ido aumentándose desde 1996, cuando comenzó la última dinastía en el Bronx. Con cuatro triunfos en la Serie Mundial en los últimos seis años, los Yankees se han convertido en el símbolo de la locura del sistema económico de las Grandes Ligas.
¿Pero se justifican las críticas? ¿Son los 140 millones de la nómina la única razón que los Yankees ganan? Si era exclusivamente los millones, entonces cómo se explica el éxito de los Atléticos de Oakland, que van rumbo a la postemporada por tercera vez con una nómina de 40 millones de dólares.
Si el dinero dominaba, entonces queremos saber la razón por la cual los Mellizos están a un punto de vapulear a los Medias Blancas e Indios en la División Central. Y si fuera sólo por los millones, entonces ¿Por qué no están los Rangers de Texas con su nómina de 100 millones de dólares en el primer lugar?
El éxito de Oakland es una muestra de que con una directiva con buenas ideas se puede ganar, y el dinero no manda. Claro, los Yankees tienen los recursos para firmar a agentes libres como Jason Giambi y Mike Mussina en los últimos dos años y Steinbrenner no se pensó dos veces el cambio de Jeff Weaver y Raúl Mondesi en cinco días este año. Pero, los Yankees son un producto de una directiva inteligente que ha brillado gracias a los buscatalentos.
Derek Jeter, Andy Pettitte, Jorge Posada, Mariano Rivera y Bernie Williams fueron desarrollados por los Yankees y no fueron comprados con los millones de Steinbrenner.
El dinero no tenía nada que ver con la decisión de seleccionar a Jeter de la preparatoria cuando pesaba 155 libras. El dinero no fue factor en la decisión de no cambiar a Andy Pettitte a los Marineros en 1996. ¿Y por qué decidieron convertir a Rivera en un relevista antes de la campaña de 1995? No fue por el dinero.
Estos jugadores son la base del éxito de los Yankees. En cuanto al dinero, sí los Yankees son los más ricos del barrio. Están a punto de superar los tres millones en asistencia, pero no están gastando dinero que no es de ellos. Steinbrenner invierte sus ganancias en el equipo porque él quiere ganar. Puedes catalogarlo como un obsesivo o un loco, pero tiene todo el derecho del mundo para gastar su dinero de la forma que quiere.