Francisco "Yiyo" Guzmán dejará por unos momentos las guantes y guanteletas para tomar la pluma. Este entrenador con más de veinte años de experiencia enseñando a tirar golpes plasmará sus vivencias en un libro que empezará a escribir pronto.
Guzmán tiene mucho que decir. "En el boxeo no hay nada escrito. Afuera hay muchos entrenadores que hemos pasado muchos problemas y hay que relatarlo para que la gente lo sepa", argumentó el entrenador, quien se encuentra en Panamá acompañando al boxeador Mauricio Martínez, a quien prepara.
Guzmán indicó que está en la preparación de la obra: "La preparación y la vida de un entrenador". Manifestó que en el boxeo hay muchas cosas oscuras que suceden y de las que nadie se entera.
En más de una ocasión los entrenadores sufren auténticos golpes bajos de los que les cuesta mucho recuperarse.
"Cuando el boxeador está ganado, el entrenador es bueno y cuando pierde es malo. Te sacan de su esquina en muchas ocasiones después de tener más de quince años preparándolos. Llegan hablando porque el boxeador perdió una pelea por una mala noche. Te sacan y menosprecian", declaró el entrenador, quien actualmente reside en Brooklin, Nueva York y es una de las personalidades más cotizadas en el ámbito de la preparación de púgiles.
"Yiyo" Guzmán no pasó de la escuela primaria. Pero tiene conocimientos más que suficientes para plasmar su trayectoria en el, a veces sórdido, mundo del boxeo.
"Yiyo Guzmán el estudio que tiene es pura calle. Estuve en primaria y de ahí no pisé más una escuela", confesó con determinación.
Guzmán creció y vivió gran parte de su vida en San Miguelito. Allí conoció a Pedro "Pellín" Avila, de quien aprendió los secretos sobre cómo convertir a un muchacho de barrio en una máquina destructora de tirar golpes. "Desde 1982 estoy entrenando boxeadores. Empecé con "Pellín" Avila. Recibí muchas instrucciones de él. Siempre estoy muy agradecido de Pellín. Fue como un maestro y un padre para mí", detalló.