Además del rutilante triunfo de Tomás Gabriel en el “Velocidad”, el tema del nuevo sistema de apuestas (Unitote) sigue gravitando entre los hípicos.
El malestar de la gente es perfectamente comprensible, ante el hecho de que algunos cambios parecen un retroceso con respecto a lo que se veía por años.
Sin embargo, tenemos que darle un voto de confianza a la iniciativa. Partamos del supuesto de que la empresa Hípica de Panamá S.A. no pondría en riesgo su principal activo, que son los apostadores.
Por lo tanto, queremos confiar en que todo será pasajero y, tan pronto se den los ajustes de rigor, todo volverá a la normalidad, incluso será mejor.
Confiamos en que será mejor porque las circunstancias obligarán a ello. Es decir, si el hipódromo panameño ya tiene una relación de apuestas directas con circuitos estadounidenses como Kentucky y espera que los hípicos de allá puedan apostar con base en las carreras nacionales, es de suponer que, eventualmente, alcanzaremos los estándares de esos lares.
Lo anterior implica que nuestro Programa Oficial, los retrospectos de las carreras (charts), así como los resultados instantáneos de las carreras deberán homologarse con los foráneos, y eso es bueno.
En lo personal, abrigo la esperanza de que eso sea así, no porque me lo hayan dicho, sino porque es lo que mi razonamiento y enfoque global me hacen colegir. Espero no equivocarme.
No me hace sentido que se haya hecho una inversión, que se traiga personal del extranjero y que se haya capacitado a técnicos y operarios para descender; todo lo contrario.
Ahora bien, advierto a la administración que no juegue ni abuse de la paciencia de los hípicos.
Esta transición, además de que no debe ser traumática, tampoco debe darse a paso de tortuga.
Si ya se embarcaron en este tren, entonces, hay que moverlo a todo vapor. Para luego es tarde.
Los niveles de inconformidad de muchos hípicos, en cuanto a la credibilidad del espectáculo y a la capacidad de la administración, están por el suelo, lo cual de por sí constituye razón suficiente para que mucha gente considere abandonar el tren.
Entonces, no sumen otro malestar con esto del nuevo sistema de apuestas y apúrense para que empiece a carburar rápido.
En cuanto a los hípicos, debemos señalarles que es hora de que trasciendan los usos y costumbres y se mentalicen sobre el hecho de que estamos en otros tiempos. Es imposible tratar de avanzar haciendo lo mismo y esperando lo mismo.
Darles el dorso a las nuevas tecnologías de la comunicación e información equivale a quedarse en el pasado.
Si la empresa Hípica de Panamá S.A. hace las cosas bien, sucederá lo que les adelanté la semana pasada en el sentido de que si se logra que gente de otros hipódromos que estén conectados directamente al nuestro -sin intermediarios- apuestan a nuestras carreras, las gabelas serán más fuertes y los dividendos más elevados.
¿Qué quiere decir esto? Sencillo, no será tan fácil hacer a un caballo favorito con que una persona le juegue $200, como tampoco una apuesta fuerte producirá que la gabela baje de una vez a 1-9, por ejemplo. Ese sería un avance notorio.
Esto no pasará de la noche a la mañana. Se trata de un proceso en el cual debemos confiar. Eso sí, toca a quienes lo lideran hacerlo con velocidad, determinación y resistencia, tal como lo hizo Tomás Gabriel, es la única manera de ganar-ganar.