He decidido unirme a las filas de los indignados y hoy voy a expresar aquí algunas cosas que me indignan. Me indignan los ladrones, los que roban millones y los que roban papel higiénico en su oficina. Me indignan los corruptos, los que montan los grandes negocios chuecos y los que pagan coima al policía o al funcionario de ventanilla. Me indigna la gente que tira basura por la ventanilla de su carro, los que escupen en el suelo y los que se suenan la nariz con la mano en la calle. Me indignan las mujeres que no se dan a respetar y los hombres condescendientes. Me indigna que los menores asesinos tengan derechos cuando las familias de los muertos lloran sin nadie que les haga justicia. Me indigna ver caminar por la calle a sinvergüenzas que han matado gente mientras conducían borrachos, con su cara de concha bien sonriente. Me indigna que tengan derechos los pobres, los niños, los jubilados, las embarazadas, los ricos, los funcionarios… pero los que no pertenecemos a ninguno de esos grupos afortunados solo tenemos deberes. Me indigna que apelen a mi solidaridad cuando hay que sacar una foto y que ni se acuerden de la suya el resto del año. Me indignan los políticos corruptos, los vendedores tracaleros y todos aquellos que se creen más listos que los demás. Me indigna que me impongan o me prohíban creencias, costumbres o fiestas. Me indigna que los que viven del uso del lenguaje no lo sepan usar correctamente. Me indigna que usen tópicos manidos para convencerme de que me trague una rueda de molino. Me indigna que me digan qué y cómo pensar.
Así podría seguir, pero el espacio es finito. Como ven yo también estoy indignada con muchas cosas que pueden y deben mejorarse en nuestro país. Y con un montón de golfos de todo pelaje que navegan con bandera de pirata (y de pendejo) por nuestro día a día nacional.
Pero la indignación es una cosa y la revolución es otra, mi mamá me decía que si no sabes hacerlo, mejor no te metas a aconsejar. Y en este movimiento del ‘kolectivo’ (¡¿Por qué tenemos que destrozar la ortografía para protestar?! con lo fácil que sería escribirlo con ‘ce’, como debe ser, y no confundir más), de indignados panameños hay muchas cosas que me parece que han sido poco meditadas. Aún no he oído en sus declaraciones una sola propuesta en firme, quieren acabar con el problema pero sin ofrecer soluciones. Sigo indagando y en su página de Facebook leo una declaración de principios donde exponen cosas como esta: “- Reiteramos la necesidad urgente de una Asamblea Constituyente Originaria, autoconvocada por el pueblo, con plenos poderes, que funda una nueva República de bienestar y progreso para todos y acabe de una vez por con la podredumbre moral que carcome actualmente las instituciones del Estado. Reiteramos la necesidad urgente de una Asamblea Constituyente Originaria, autoconvocada por el pueblo, con plenos poderes, que funda (sic.) una nueva República de bienestar y progreso para todos y que acabe de una vez por todas con la podredumbre moral que carcome actualmente las instituciones del Estado”. ¿Qué es una ‘Asamblea Constituyente Originaria’? ¿Cómo el pueblo la ‘autoconvocará’? ¿Quiénes son el ‘pueblo’? ¿Cuáles ‘plenos poderes’? ¿Bajo qué parámetros se fundará esa República de orden y progreso?
No sé a ustedes, pero yo no soy capaz de dar el salto cuántico desde mi indignación hasta creerme todas estas patochadas. Lo que tenemos no será lo mejor, de acuerdo. Hay mucho que mejorar en este país, desde luego que sí. Debemos ser conscientes de nuestra responsabilidad en el cambio, claro. Pero con decir que estamos indignados y escribir consignas en un par de sábanas no conseguiremos nada. Y con publicar en las redes sociales bobadas como la que citamos arriba, menos.