El presidente del Real Zaragoza, Eduardo Bandrés, señaló ayer después de la derrota de su equipo frente al Betis, que le deja en zona de descenso, que esta situación fue un golpe duro, pero que confía en la reacción del equipo.
"Cuando se viven situaciones así hay dos posiciones, una es bajar los brazos, rendirse y dar todo por perdido y otra pensar que todavía hay vida y yo me quedo con la segunda", resaltó el mandatario.
Este añadió que quedan 21 puntos por jugarse todavía, que hay equipos a tres y seis puntos de diferencia y que el equipo puede lograr la salvación.
"Quiero lanzar un mensaje de ánimo y constructivo. No tenemos una plantilla para estar donde estamos y sigo teniendo confianza absoluta en ella", destacó el presidente del Real Zaragoza.
Bandrés dijo haber visto a los jugadores de su equipo tocados.