En una teleconferencia con Maradona, Zidane, campeón mundial en Francia-98 y actual estrella de Real Madrid, dijo la noche del lunes que se está recuperando de su lesión en un aductor y con pubalgia aguda, pero admitió que aún no está bien.
"Todavía no estoy bien, pero estoy mejor", dijo el francés al ser consultado por Maradona sobre su lesión.
También ante un pregunta del ídolo deportivo argentino, el jugador francés dijo que le puso Enzo a su hijo en homenaje al ex jugador uruguayo Enzo Francéscoli a quien considera su ídolo.
"Enzo fue para mí un ídolo. Y mi hijo se llama así en homenaje a él. Para mí es como para todo el mundo porque Maradona está arriba. Y justo abajo está Enzo, en mi corazón", relató Zidane. Luego Karpov jugó con los ojos vendados contra Maradona una partida de ajedrez con piezas humanas, pero que terminó tras escasos movimientos ante una rápida propuesta de tablas del ex futbolista.
"Sí, llamamos a tablas", asintió el ex campeón mundial de ajedrez y luego ambos autografiaron un tablero que será subastado a beneficio de entidades que trabajan por la infancia.
A su turno, Mano de Piedra Durán relató que pasó "una vida muy dura, porque vengo de una familia muy pobre" y contó cómo llegó a boxeador, en una carrera en la que logró cuatro títulos mundiales en sendas categorías. Asistieron el tenista argentino Guillermo Cañas, suspendido por doping; y el golfista Eduardo Romero, y entre las figuras del espectáculo, el cantante romántico argentino-venezolano Ricardo Montaner.
El programa funciona diez puntos, al punto de que los anunciantes se pelean por estar junto a Maradona" por más que el segundo de publicidad cuesta unos 700 dólares.
"Parece mentira que este Maradona flaco y lleno de vida sea la misma persona que hace un año estuvo al borde de la muerte", aseguró Roberto, un espectador asombrado por la recuperación del ex futbolista, de 44 años.
Y el final de "La Noche del 10", ya entrada la madrugada, es apenas el comienzo de otras de las "obligaciones" de Maradona: firmar autógrafos a cada uno de los asistentes, ducharse e ir a cenar junto a sus invitados, familiares y amigos.
En medio del programa el sorprendido es el propio Diego, que no puede contener el llanto al abrazar a Raúl, su hermano menor.