DESGOBIERNO**En el tema de la reforma al sistema masivo de transporte, el Gobierno perdió la brújula. No sabe qué hacer ni cuándo, y mucho menos cómo. La demora en aclarar y mejorar las cosas es señal de confusión y pusilanimidad.
CALVARIO**Lo terrible es que más de un millón de habitantes en la capital no soporta más. Las angustias, los malos tratos, las demoras y, en definitiva, el pésimo servicio, son una tortura que este pueblo no se merece.
TAREAS**Martín Torrijos y su equipo deben enfrentar el tema. El tiempo se acaba, y modernizar el transporte es una exigencia nacional que no admite más indiferencia. Si hay que nombrar a alguien con capacidad y conocimientos para que haga el trabajo, que no se espere más.