La Armada de Ecuador detuvo en la reserva marina de las Islas Galápagos al barco pesquero costarricense "Rosa I" con una carga de tiburones, e investiga si fueron capturados en el interior del archipiélago, donde está prohibida su pesca.
La detención, según informó hoy el canal Ecuavisa, se produjo a unas 104 millas al noroeste de la isla Darwin y la carga consistía en 75 piezas de tiburón y varias aletas de escualos.
Además, el pesquero, que fue interceptado por un buque guardacostas de la Armada nacional, llevaba a bordo cinco tripulantes y un perro.
Al momento, las autoridades ecuatorianas investigan si los tiburones corresponden a especies que habitan dentro o fuera del archipiélago, pues está prohibida la captura dentro de la reserva marina.
De su lado, Wainer Bonilla, capitán del barco costarricense, dijo a Ecuavisa que la pesca de tiburones se efectuó en aguas internacionales, pero que se vio obligado a acceder a las Galápagos por una emergencia.
"Entramos al mar ecuatoriano porque estábamos con problemas en la máquina principal", agregó Bonilla y dijo que la pesca de tiburón, que en su país está permitido, es su sustento y que cada pieza cuesta en ese mercado entre 60 y 70 dólares.
Este es el cuarto pesquero costarricense detenido en lo que va del año en la reserva marina de las Islas Galápagos, situadas a unos mil kilómetros al oeste de las costas continentales de Ecuador.
La reserva marina y terrestre de este archipiélago abarca una superficie de 132.000 kilómetros.
La rica biodiversidad de las Galápagos es considerada como un laboratorio natural que permitió al científico inglés Charles Darwin desarrollar en el siglo XIX su teoría sobre la evolución y selección natural de las especies.
En 1978 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a las Islas Galápagos como Patrimonio Natural de la Humanidad.