La policía argentina detuvo hoy a siete personas, entre ellas un agente de esa fuerza de seguridad y una funcionaria comunal, en una causa que investiga una red de narcotraficantes supuestamente vinculada con el cartel mexicano de Sinaloa, informaron fuentes oficiales.
Los siete operativos que permitieron los arrestos fueron ordenados por el juez federal Federico Faggionatto Márquez, que investiga la venta de efedrina a una banda mexicana que opera en Argentina para elaborar drogas sintéticas, señalaron fuentes policiales.
En los procedimientos también intervino la justicia de la ciudad bonaerense de Mercedes, que lleva adelante las pesquisas por el asesinato de tres empresarios argentinos supuestamente vinculados con la banda de narcotraficantes.
Entre los detenidos hoy está Cristina Otero, funcionaria de la ciudad bonaerense de General Rodríguez y quien trabajaba junto a otro empleado público que fue arrestado hace semanas tras haber rentado a los "narcos" mexicanos un depósito donde fueron hallados tambores con efedrina de máxima pureza.
También fue arrestado un policía de General Rodríguez y personas allegadas a un empresario que se encuentra en Estados Unidos y es dueño de una lujosa residencia en la que hoy se halló una decena de armas, entre ellas una de calibre similar a la que se usó para el crimen de Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón.
Los cuerpos acribillados a balazos de estos tres jóvenes empresarios aparecieron el 13 de agosto último en un descampado de las afueras de Buenos Aires.
La causa que investiga Faggionatto Márquez tiene una veintena de detenidos, entre ellos nueve mexicanos.
Jesús Martínez Espinoza, otro mexicano que al parecer es el cabecilla de la red de narcotraficantes, está detenido en Paraguay a la espera de ser extraditado el próximo viernes a Argentina.
Por la causa del triple crimen está arrestado el mexicano Rodrigo Iturbe, quien también aparece mencionado en la causa del tráfico de efedrina.
Este caso desembocó en un endurecimiento de los controles sobre el comercio de productos farmacéuticos después de que varios expertos coincidieron en que Argentina se había convertido en terreno fértil para el tráfico ilegal de sustancias usadas en la elaboración de drogas sintéticas.