Seis personas, tres de ellos españoles y uno austríaco, además de dos peruanos, fueron detenidos a lo largo de la semana cuando intentaban viajar a Madrid con distintos alijos de clorhidrato de cocaína ocultos en su cuerpo o sus equipajes.
Según informaron a Efe fuentes de la policía antidrogas y la aduana del aeropuerto, los detenidos llevaban un total de 11,1 kilos de cocaína, la mayoría de ellos en pequeñas cantidades de entre 1 y 1,5 kilos ingeridos en cápsulas que se encontraban en su estómago.
En el caso de la española Playa R.R., de 18 años, la droga (2,5 kilos) eran portados en la modalidad de "momia", es decir, con placas adheridas a su cuerpo.
Otro español, José Alfonso M., de 43 años, llevaba 2,5 kilos ocultos dentro de alimentos procesados, en este caso dulces peruanos.
Según la dinámica habitual, los "bourriers", que es como se conoce en Perú a los pequeños traficantes de droga, fueron trasladados de inmediato a la Dirección Anti Drogas de la policía, que durante 15 días los interrogan para tratar de indagar sobre sus cómplices en Perú y conseguir una "confesión sincera" que les puede permitir reducir la pena de cárcel.
Tras ello, pasan a un penal donde permanecen como presos preventivos durante varios meses, debido a la demora del sistema judicial peruano y la acumulación de casos en los juzgados.