El ex ministro guatemalteco de la Defensa Eduardo Arévalo, uno de los acusados de un millonario desfalco de fondos públicos a comienzos de la década del 2000, fue detenido hoy por las fuerzas de seguridad y trasladado a los tribunales de justicia.
Según la Policía Nacional Civil (PNC), el ex general retirado Arévalo, que estuvo en el cargo en el año 2001, fue detenido en un apartamento del sur de la capital para que responda a la justicia por el desfalco de 120 millones de quetzales (unos 14,74 millones de dólares) durante el gobierno de Alfonso Portillo (2000-2004).
El ex ministro de la Defensa, que estaba prófugo, es acusado por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que dirige el jurista español Carlos Castresana, del delito de peculado.
Según las investigaciones realizadas por la CICIG, Arévalo recibió dinero en efectivo por las millonarias transferencias que llegaron a las arcas del Ministerio de la Defensa procedentes de las carteras de Salud, Educación y Gobernación (Interior).
Además de Arévalo, por ese caso son juzgados el ex presidente Portillo, quien se entregó a la justicia en octubre de 2008 y fue extraditado de México para responder por los actos de corrupción durante su Administración.
El ex presidente se encuentra en libertad luego de haber pagado una fianza económica, pero sigue ligado al proceso y tiene prohibido abandonar Guatemala.
El pasado 26 de marzo también fue detenido por el desfalco de los 14,74 millones de dólares, el general retirado Enrique Ríos Sosa, quien fue jefe de Finanzas del Ejército.
Además, el capitán Pedro Adolfo Catalán Muñoz y el teniente Miguel Ángel Salguero Torres, sindicados de peculado y falsedad ideológica.
Los tres también quedaron en libertad pero ligados al proceso judicial luego de pagar una fianza económica.
Al igual que Portillo, los militares retirados tienen que presentarse una vez por mes a firmar un libro a la torre de tribunales para asegurar su presencia en Guatemala.
Otros cinco ex militares, también implicados en el mismo caso, están prófugos de la justicia.