El alcalde de El Alto, Fanor Nava, dimitió hoy de su cargo, después del conflicto vivido en su ciudad hace dos días cuando un grupo de oficialistas lo obligó a levantar una huelga de hambre que mantenía en protestaba contra el Gobierno de Evo Morales.
El presidente del Concejo Municipal de El Alto, Enrique Ricaldi, dijo hoy en rueda de prensa que recibió una carta con la dimisión de Nava en la que indica escuetamente que ha tomado esa decisión para "no provocar ninguna confrontación fratricida" en esa ciudad.
El pasado miércoles Nava y otras 40 personas se encontraban en su segundo día de una huelga de hambre para pedir al Gobierno que frene un recorte al presupuesto de la ciudad, pero el piquete fue intervenido violentamente por seguidores del mandatario.
Nava y el resto de huelguistas huyeron por ventanas y puertas secundarias del local antes de que una turba alentada por oficialistas llegara al lugar.
Nava, que se ha definido como un aliado de Morales, fue acusado por el oficialismo de hacer el juego a la oposición con su huelga de hambre y las protestas que promovía en esa ciudad.
El Ejecutivo ha justificado el recorte presupuestario de El Alto, equivalente a unos ocho millones de dólares, en que los ingresos del Estado han disminuido por la baja del precio de las materias primas como el gas natural.
Además, ha reprochado a la Alcaldía de El Alto el bajo nivel de ejecución presupuestaria en 2009.
El Gobierno de Morales tiene previsto aplicar para 2010 recortes presupuestarios a varios municipios del país.
Ricaldi, un disidente de la oposición que ha apoyado proyectos del oficialismo, señaló hoy que convocará para la próxima semana, posiblemente el lunes, a la sesión que tratará la renuncia de Nava.
Los concejales alteños se pronunciaron hoy a favor de elegir a un nuevo alcalde en consenso con las organizaciones sociales, vecinales y sindicales para que pueda cumplir el mandato que debe terminar en abril de 2010, cuando se harán nuevas elecciones.
El Alto, la segunda ciudad en población de Bolivia, después de la oriental Santa Cruz, es el mayor bastión urbano de respaldo al presidente Morales que es aimara como la mayoría de los alteños.
La mayor parte de los habitantes de esta urbe, que hace 24 años obtuvo el título de ciudad y se separó de La Paz, son inmigrantes y campesinos procedentes de zonas rurales del altiplano boliviano.