Hazem Beblawi, un economista liberal fiel a sus principios
Crítico con el antiguo régimen de Hosni Mubarak y defensor de la democracia, el economista liberal Hazem Beblawi puso de nuevo hoy sus ideales en primer plano y presentó su renuncia al cargo de viceprimer ministro y titular de Finanzas.
Beblawi, de 75 años, tomó esta decisión, que ha sido rechazada por la junta militar que dirige Egipto, por su desacuerdo a la gestión gubernamental de los disturbios del pasado domingo entre cristianos coptos y el ejército, que se saldaron oficialmente con 25 muertos y más de 300 heridos.
Su determinación por dejar el cargo es apoyada por la formación política a la que pertenece, el Partido Socialdemócrata Egipcio, creado en marzo pasado tras la revolución que puso fin a tres décadas de mandato de Mubarak.
El economista fue nombrado viceprimer ministro y titular de Finanzas el pasado julio, en el marco de una gran remodelación del Gobierno encabezado por Esam Sharaf debida al aumento de la presión en la calle.
Sus primeras declaraciones tras ser designado en el puesto levantaron cierta polémica, ya que se negó a revisar el presupuesto aprobado por su predecesor y que había sido muy criticado por los manifestantes acampados en la emblemática plaza Tahrir de El Cairo.
Ese presupuesto era considerado por los activistas revolucionarios y por algunos economistas parecido a los diseñados por el antiguo régimen y exento de las demandas sociales de la revolución, pero Beblawi no cedió a la presión.
Nacido el 17 de octubre de 1936, este economista de tendencia liberal era bien conocido en Egipto por sus numerosas publicaciones y su responsabilidad al mando del Banco para el Desarrollo de las Exportaciones de Egipto o como consejero del Fondo Monetario Árabe.
Otro de sus principales cargos fue el de secretario ejecutivo de la Comisión Económica y Social para Asia Occidental (ESCWA, en sus siglas en ingles), perteneciente a Naciones Unidas, entre 1995 y 2000.
Beblawi ha mantenido un perfil muy internacional y cursó estudios superiores en Francia, un país en el que también ejerció como profesor y que le nombró Caballero de la Legión de Honor en 1992.
Férreo defensor de la democracia, Beblawi se mostró siempre muy crítico con el sistema dictatorial de Mubarak y con sus políticas económicas, que calificaba de antiliberales.
En su opinión, los principales problemas de la economía egipcia eran la rampante corrupción y la falta de una estrategia de industrialización.
"La mayoría de las fortunas creadas en Egipto en los últimos 15 años fueron hechas a través del gobierno, de la compra de tierras y de concesiones", dijo durante un debate en 2009 sobre los métodos de enriquecimiento de los afines al régimen.
De hecho, tras la Revolución del 25 de Enero, muchos de los exdirigentes del antiguo régimen están siendo investigados y juzgados por corrupción y enriquecimiento ilícito.
Si los disturbios del domingo pusieron de manifiesto la fragilidad de la transición egipcia, la decisión de Beblawi de abandonar su puesto en el gobierno abre un nuevo frente en este periodo.
Aunque los dirigentes castrenses han rechazado su renuncia y tratan ahora de convencerle para que siga en el cargo, según fuentes de su partido, Beblawi se mantiene firme en su decisión.
Marina Villén