Tres días después de que el presidente de Cuba, Raúl Castro, anunciara la reestructuración ministerial más importante de los últimos años, las calles de La Habana siguen tomadas por la sorpresa y un hervidero de opiniones que se cruzan entre los que apoyan y rechazan las decisiones.
"La situación sigue siendo confusa y la juventud se pregunta qué tipo de sacrificio es el que cuenta aquí ¿El de una época que no nos tocó vivir? ¿Estamos condenados por un fatalismo histórico?", se preguntaba hoy Damián, profesor de 29 años.
En lo que parece una novela por entregas con novedades a diario, Raúl Castro destituyó el lunes a ocho ministros, incluido el de Exteriores, Felipe Pérez Roque, y retiró el cargo de secretario del Consejo de Ministros al vicepresidente Carlos Lage.
Un día después, el líder cubano Fidel Castro, sin citarlos, dijo en uno de sus artículos que "la miel del poder, por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno".
Tras una reunión del buró político del Partido Comunista de la que no se han dado detalles, ambos firmaron cartas de renuncia al resto de cargos que aún tenían, en el caso de Lage el de vicepresidente del Consejo de Estado, máximo órgano de dirección del Estado, y miembro de la cúpula del Partido.
Según dijo Esteban a Efe, esas cartas, "lejos de despejar el misterio, lo acrecientan".
Subraya confundido que Lage y Pérez Roque, hasta esta semana los más destacados dirigentes cubanos que no pertenecían a la generación histórica de la revolución de 1959, ratifican en sus renuncias "una fidelidad a la revolución y sus líderes que aseguran mantuvieron hasta ahora".
Las cartas fueron publicadas hoy, pero llevan fecha del 3 de marzo -el mismo día del artículo de Fidel Castro, uno después de la destitución- y en ellas ambos reconocen sus "errores", que no citan, y asumen la "responsabilidad" por ellos.
"¿Entonces?, ¿donde está el error?", se pregunta Esteban.
Para Sergio, administrador de una empresa del Estado, "ninguno había trabajado nunca y salió a mandar y a viajar por el mundo", en referencia a Lage y Pérez Roque.
"La gente pasando trabajo y ellos viviendo bien. No sabemos qué fue lo que hicieron, porque eso no se divulga, pero como ellos hay muchos más. Los cambios hay que hacerlos desde la base para arriba y hay que hacer más", dijo Sergio.
También está de acuerdo con las remociones Irlando López, de 81 años, al asegurar que los cambios "son buenos" y que no está sorprendido porque "ya se planteaba algo en la calle, sobre todo el tema de Lage".
"No creo que en verdad hayan renunciado, simplemente hicieron algo que no tenían que hacer. En Cuba no es válido cometer errores, es letal, al que comete errores lo desaparecen. Y en este caso la magnitud del error, del cual nunca nos vamos a enterar, debe haber sido grande. Esto parece un maremoto político", afirmó Michel, estudiante de 24 años.
La sucesión de acontecimientos parece no terminar. El periódico del Partido Comunista de Cuba daba cuenta hoy, también, de una reunión de Raúl Castro y el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y en un tono mucho más discreto al de días previos citaba como jefe del departamento de Relaciones Exteriores del Comité Central a Jorge Martí.
Hasta ahora, el jefe de esa dependencia había sido Fernando Remírez de Estenoz, del que no se ha informado si ha sido "promovido" o "liberado", términos con los que en Cuba se anuncian oficialmente los ascensos y las destituciones.
En esta sucesión de acontecimientos, un analista occidental consultado hoy por Efe indicó que, en su opinión, se han producido "dos acontecimiento simultáneos".
Por una parte -dijo-, la razón principal, "cambios en congruencia" con los anuncios de Raúl Castro en 2008 de reestructurar los organismos del Estado, y por otra, "una purga".
Según ese analista, la importancia de los nombres de Lage y Pérez Roque ha opacado la relevancia de una reestructuración del Gobierno que ha afectado de manera "profunda" al aparato económico.
"Es claro que Raúl Castro quiere impulsar reformas económicas, como dijo ayer (el ministro de Comercio Exterior, Ricardo) Malmierca, que ha recibido 90 días para reestructurar el nuevo ministerio", comentó otro observador europeo.
"El problema es que seguimos sin saber qué hicieron Lage y Pérez Roque", agregó.