Cuando las Torres Gemelas se desplomaron, el estruendo y la sacudida estremeció las economías del mundo entero, hecho al cual Panamá no pudo escapar. En el país los actos terroristas profundizaron el deterioro de la maltrecha economía que venía perdiendo velocidad en su crecimiento y que la llevó a caer drásticamente hasta un 0.3% al cierre del año.
El golpe sufrido por la primera economía mundial y el ambiente de incertidumbre e inseguridad que se produjo tras estos actos, traslada sus efectos al país con el aumento en los costos de producción en algunos sectores de la economía.
Este aumento de costos llega al sector de seguros, los aeropuertos y el Canal de Panamá, de donde se trasladan paulatinamente a la economía panameña a través de las actividades que nos vinculan al comercio internacional. Así mismo el impacto empieza a sentirse directamente en la Zona Libre de Colón y el Centro Bancario.
Para Rolando Gordón Canto, del Centro de Estudios Económicos de la Universidad de Panamá, el sector más afectado es el turismo, por el aumento de costos en la aviación. Las líneas aéreas sufrieron incrementos en las pólizas de seguro, lo que ha traído como consecuencia un incremento en los boletos de viaje.
A partir de esta fecha también ha sido notoria la paralización de las inversiones de capital norteamericano en Panamá, a tal extremo que la Cámara Americana de Comercio (AMCHAM), luego de los actos terroristas, anunció que se paralizarían hasta un segundo término todas las inversiones, lo que afectó más a la economía nacional.
Las medidas tomadas por Estados Unidos para controlar el blanqueo de dinero y los fondos de los terroristas, ha traído como consecuencia una mayor vigilancia sobre el centro bancario de Panamá, que incluso ha alcanzado a las financieras y cooperativas.
Otra área afectada son los servicios jurídicos internacionales que prestan las firmas de abogados.
En los meses posteriores a los atentados, las exportaciones del país sufrieron los efectos debido a los tranques de los diferentes aeropuertos y las medidas de seguridad, vigilancia y a la intervención más directa del Gobierno estadounidense en las cuentas de los extranjeros. La inseguridad se convierte a partir de la fecha en un nuevo factor que se ha agregado en las economías y que representa costos de producción, afirma Gordón.
Es importante destacar que los efectos del 11 de septiembre todavía estremecen, pues las últimas estadísticas del primer semestre muestran una caída en la cantidad de turistas norteamericanos que visitan a Panamá por transporte aéreo, incluso comparado con el primer trimestre del año 2000. Esto ha afectado a tal extremo que los 10 millones que Panamá gastó en la promoción internacional no ha dado los resultados esperados.
En Estados Unidos la industria turística ha sufrido grandes cambios. Los estadounidenses que viajan al extranjero han cambiado sus tradicionales planes, enfocándolos en dos aspectos indispensables: la seguridad y el placer.
En este sentido, Panamá podría capitalizar esta demanda si ejecuta una estrategia agresiva de promoción ya que el país tiene grandes oportunidades en materia turística, al ser visto como un destino ideal para los norteamericanos a raíz de los atentados, afirmó Patricia Alisau, editora de “Fodors Travel Guide”.
Para quienes aún sienten deseos de salir al extranjero, cualquier viaje debe ofrecer en primera instancia seguridad, debido a que hoy día todos los ciudadanos viven con un permanente miedo al terrorismo, y Panamá es visto como un país que ofrece seguridad.
Por otro lado, el país cuenta con una muy buena infraestructura para estar en contacto con la familia, otro requisito indispensable que toman en cuenta los viajeros al elegir un destino y un punto cercano de fácil accesibilidad en caso de emergencias.
Panamá es afortunado en este sentido, afirmó Alisau, al recomendar que uno de los aspectos que se tiene que promocionar más es la seguridad.
“Ese día, bin Laden barrió con la sabiduría convencional sobre los terroristas y el terrorismo y, al hacerlo, marcó el comienzo de una nueva era de conflicto, más sangriento y destructivo que antes,” afirmó.