Módulos
- 553 puestos funcionan actualmente en el Mercado de Abastos de Curundú.
- 300 personas venden en puestos eventuales o camiones dentro del Mercado de Abastos.
- 500 módulos se encuentran disponibles en las nuevas instalaciones de MercaPanamá.
Pérdidas
- 1,200 toneladas se botan mensualmente en comida en el Mercado de Abastos.
- 133 personas se podrían alimentar al día con los desperdicios de comida del Mercado de Abastos.
Entre el calor, la gran afluencia de carros moviéndose lentamente en búsqueda de un lugar para estacionar y los carretilleros tropezando a los clientes se puede sentir el mal olor de las 1,200 toneladas (40 toneladas al día) de alimentos dañados que se registran al mes en el Mercado de Abastos.
En el mismo, cuyo nombre real es Mercado Agrícola Central, ubicado en Curundú, diariamente se manejan unas 40 toneladas de desperdicios, informó el administrador Enrique Smith. Con estos alimentos, según cálculos de la Organización de Estados Americanos (ONU), se podrían alimentar unas 133 personas al día y 48,545 al año.

El productor y vendedor Abel Guerra, quien tiene un puesto “entre mediano y grande”, comentó que cada semana pierde el 10% de su mercancía, a pesar de que cuenta con algunos equipos de refrigeración.
Según Smith, los productos que más se desperdician son los tomates, lechuga, repollo, brócoli, zanahoria, melones y pepino, lo cual coincide con Guerra, quien dijo que estos son los alimentos que más se venden.

Sin embargo, las pérdidas no solo se dan por la falta de cuartos fríos, sino por la carencia de organización. Transitando por el mercado se observa cómo los carretilleros, en su afán de llegar al puesto, van botando la mercancía en las calles.
Anualmente el Mercado de Abastos desecha 14,600 toneladas de alimentos, que son trasladados al vertedero de Cerro Patacón, de acuerdo con información suministrada por Smith.
Hasta la fecha, en el mercado existen 553 arrendatarios y 300 personas que comercializan solo en tiempos de cosecha, como la de melones, sandías y aguacate, informó Smith.
Sin embargo, al transitar por las abarrotadas calles internas del mercado se observa una gran cantidad de camiones y pick-up con sus maleteros abiertos, en los que venden frutas y algunos vegetales.
Esta actividad es calificada por Smith como “venta fuera de módulo” y “venta sobre camiones”.
Estas 300 personas que no mantienen contratos fijos y cuya venta es irregular no obtuvieron un lugar en MercaPanamá al momento que escogieron los 500 (capacidad máxima de MercaPanamá) que irían a las nuevas instalaciones.
Esta información sugiere que unos 353 vendedores quedarán sin un lugar para vender sus productos. Según la Secretaría de la Cadena de Frío, el Municipio de Panamá será el encargado de la reubicación de estas personas.
Mientras Guerrero supervisaba de reojo a sus colaboradores, quienes se encontraban atendiendo a los locales y extranjeros que llegan a comprar, sobre todo, lechugas, ajo, tomates, ajíes, repollo, berro y pepino, entre otros, expresó que los vendedores ya se están preparando para “un cambio de metodología”.
Nuevos retos
La nueva dinámica de vender, al menos en el caso de Guerrero, será poner más atención a los compradores que hacen los pedidos a domicilio, esto tomando en cuenta que la distancia se convertirá en un factor de gran influencia a la hora de decidir si ir o no al nuevo mercado, puesto que lo que anteriormente se ahorraban podrían gastarlo en pasaje o en combustible.
Según ha informado el alcalde José Blandón, a MercaPanamá le hace falta una vía de acceso, la cual podría realizarse a través de Clayton.
De igual manera, la Secretaría de la Cadena de Frío informó que todavía se encuentran en conversaciones con la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) y la empresa Mi Bus para el desarrollo de la nueva ruta.
“Estamos esperando su propuesta final de acuerdo con los parámetros solicitados por la ATTT. Estamos confiados en que se pueda lograr un acuerdo como parte del desarrollo del plan de movilización urbana de la ciudad de Panamá”, agregaron.
Sin embargo, diversos vendedores, que dividen su tiempo en el mercado entre atender a los clientes, piropear a las compradoras y jugar dominó, aseguran que la gente se acostumbrará a la nueva ubicación, tal como pasó cuando el mercado actual se inauguró.
Además, la secretaría encargada del proyecto también aseguró que en el caso de los minoristas, “en primera instancia serán trasladados a las instalaciones de MercaPanamá, pero eventualmente se desplazarán hacia los mercados periféricos que desarrollará el Municipio de Panamá cerca de áreas urbanas”.
Otro de los factores que han retrasado la apertura de MercaPanamá es la falta de agua en las instalaciones.
Hace unas semanas el alcalde Blandón había informado que el Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible (Conades) había contratado un pozo para llevar agua suficiente para la operación tanto del mercado como de la Ciudad Hospitalaria, sin embargo, no ha producido el agua como se prometió.
Según había comentado una fuente que labora en Conades y que pidió mantener su anonimato, esto era “falso”, ya que sí “bombeaba agua al lugar cada vez que se le solicitaba”.
La Secretaría de la Cadena de Frío informó que Conades anunció que desde el 29 de agosto tienen la capacidad de suministrar agua potable por la línea Occidente fase 1: Tinajitas-Cadena de Frío.
“En estos momentos le corresponde a la Unidad Administrativa de Bienes Revertidos (UABR) realizar la línea de conducción interna hasta el proyecto para que tengamos instalación de agua potable de forma permanente en MercaPanamá”.
“Esperamos que se termine la construcción respectiva antes de que finalice el año”, agregaron.
Mientras estos problemas no se solucionen, los compradores continuarán padeciendo las largas filas de carros que se forman para entrar y salir del mercado en Curundú; la espera para encontrar un puesto de estacionamiento, si es que se logra; los olores que parecen provenir de un hueco en la parte trasera del mercado en que se acumulan los desperdicios, y los atropellos de los carretilleros apurados por llegar a su puesto.
Eric Franco, quien llega a las 2:45 a.m. al mercado para limpiar su puesto, ordenar toda la mercancía y prepararse para atender a los clientes, que empiezan a llegar a partir de las 3:30 a.m., comentó que actualmente ellos deben pagar a una persona indicada para realizar las labores de limpieza.
Según el Municipio de Panamá, la mudanza a las nuevas instalaciones será en los próximos seis meses.