El Gobierno suizo optó por un abandono progresivo de la energía nuclear de aquí a 2034, pero prolongará el periodo de funcionamiento de las centrales atómicas, que serán desconectadas cuando cumplan 50 años de actividad.
El reactor de Beznau I, que funciona desde 1969, será apagado definitivamente en 2019, y los Beznau II y Muhleberg -en marcha desde 1971 y 1972- en el año 2022. La central de Gosgen será cerrada en 2029 y la de Libstadt en 2034, según la decisión adoptada por el Ejecutivo helvético, pero que requiere todavía el aval del Parlamento, que abordará esta cuestión en junio. Cuando las cinco centrales nucleares existentes en Suiza fueron construidas se afirmó que su vida útil era de 40 años, una planificación que no se ha cumplido.